de lo público
En un excelente artículo, publicado el pasado sábado en Babelia, Antonio Muñoz Molina glosa el último libro del historiador británico Tony Judt, en el que hace una reivindicación de las ahora denostadas políticas públicas socialdemócratas.
No creo que las políticas neoliberales de los años ochenta y el llamado "capitalismo de amiguetes" sean el único motivo de la actual crisis de los servicios públicos.
De la misma manera que, tal como expone Judt en su monumental Postguerra, la irresponsable actitud reivindicativa de los sindicatos británicos contribuyó de manera importante al triunfo de Margaret Thatcher, cabría preguntarse si la orientación que están siguiendo los servicios públicos en los últimos años no están deslegitimando su papel en amplios sectores de la población.
En ocasiones el Estado del bienestar parece más orientado al bienestar de sus funcionarios y trabajadores que al del supuesto usuario-ciudadano. El papel de cohesión social que representan las políticas socialdemócratas se legitima con la utilización mayoritaria de los servicios públicos por los diferentes estratos o clases sociales. La segmentación que desde hace años se aprecia en servicios como la educación, y cada vez más la sanidad, es un peligro mayor para el Estado de bienestar que el desaforado mercantilismo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010