El debate del botellón ha vuelto a resurgir en Málaga con toda su fuerza. El Consistorio malagueño ha endurecido las sanciones contra aquellas personas que beban en zonas de especial protección como colegios, parques infantiles, residencias de ancianos o centros de salud. Además de por beber, los jóvenes serán sancionados por alterar el orden público. Las nuevas medidas llegantres semanas después de que unos 5.000 estudiantes se citaran en la Universidad para beber en honor de la primavera y cuando la Policía Local se prepara para una nueva cita en el campus convocada para esta tarde,
El incremento de las multas se incluye en la Ordenanza de Convivencia, aprobada ayer en pleno. Con su aplicación, la Policía Local considerará falta grave, en lugar de leve, que se beba y se moleste a los vecinos cerca de las zonas sensibles. Así, las sanciones, que antes partían de los 300 euros, pueden llegar a los 3.000 euros. "El espacio público es de todos, lo que se busca es el respeto, y no es lo mismo hacer ruido involuntario, como podrían hacer unos niños, que conscientemente", explica Julio Andrade, concejal del Participación Ciudadana.
La normativa incorpora cambios para hacer más ágil la tramitación de la multa. A partir de ahora, será el policía local el que comunicará al infractor directamente el tipo de sanción, sin necesidad de pasar por el concejal o los técnicos de área. Los multados podrán sustituir las sanciones económicas por trabajos para la comunidad.
El Consistorio malagueño se muestra especialmente duro con los reincidentes y prevé multas de hasta 60.000 euros para los comerciantes que vendan alcohol a menores fuera del horario establecido.
En 2006, el Ayuntamiento expulsó a los jóvenes bebedores de su lugar de reunión habitual, la Plaza de la Merced, e improvisó un botellódromo en el Paseo de los Curas. En julio de 2009, el equipo de gobierno de Francisco de la Torre (PP) prohibió totalmente el consumo de alcohol en la calle.En pocas semanas, la Policía Local cuadriplicó las denuncias, pero no se registraron incidentes. Con el buen tiempo, la práctica del botellón ha vuelto a aflorar, esta vez mediante convocatorias multitudinarias a través de redes sociales como Tuenti o Twitter.
El último gran botellón se celebró el pasado 9 de abril en el campus universitario de Málaga. Aquella vez, la fiesta acabó con destrozos en algunas facultades, como cristales rotos e incluso hubo agresiones. Medio centenar de agentes y el dispositivo de vigilancia privado de la Universidad intentarán que hoy no se repita la misma estampa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 2010