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MÚSICA

El ipod del candidato

Los supuestos gustos musicales de Brown, Cameron y Clegg aportan la nota cómica en las elecciones británicas.

"Todos los que os sentís ridículos, sentaos a mi lado". Esto cantaban en 1989 James, y esto sonaba al inicio de la última convención laborista mientras Gordon Brown aparecía ante una audiencia que no podía creer lo que estaba oyendo y viendo. Y es que la obsesión por conectar a los líderes políticos con los gustos musicales del electorado ha desembocado en los últimos años en un aquelarre de despropósitos. En la actual campaña presidencial británica, la presencia del pop en los titulares está siendo verdaderamente abrumadora. Brown resulta que es fan de Cheryl Cole y Lady Gaga (unos gustos muy new labour, jóvenes, pero previsibles), además de ávido seguidor de la serie musical Glee. Nick Clegg (el liberal-demócrata) ha sublimado su idiosincrasia de candidato a la contra de todo apostando por seguir la senda de su diputado Norman Lamb, quien grabó un dueto con el rapero Tinchy Stryder, y cuya madre, según sus palabras, es la única señora de 90 años con un póster de Lethal Bizzle en su cocina. David Cameron, por su parte, es quien peor lo ha tenido. Aunque Gary Barlow, líder de Take That, le ha apoyado en la campaña, el candidato conservador es quien mejor gusto posee, pero también es quien está, para este particular, en el peor partido posible. Colocó un tema de Keane en la presentación de su programa electoral y éstos se manifestaron horrorizados. También se declaró fan de Morrissey, aunque pronto aclaró que estaba seguro que el tipo que escribió The queen is dead no estaría muy contento con esa manifestación. "Una de mis canciones preferidas es Eton Rifles, de The Jam", manifestó orgulloso en otra ocasión. "¿Este tipo es idiota?", respondió Paul Weller, autor del tema. "Seguramente piensa que el tema lo escribí para él y sus colegas de colegio de pago". Inasequible al desaliento, Cameron invitó a uno de sus mítines a Lily Allen, cuya música había calificado antes como "no apta para mis hijos". Allen declinó la invitación y animó al conservador a coger el libreto de Arctic Monkeys —él y sus hijos son fans— y "ver si sus letras sobre prostitución callejera y borracheras son más apropiadas para sus hijos".

"No sé por qué sólo la izquierda puede escuchar canciones protesta", se quejaba Cameron, recordando al inefable Ed Vaizey, ese diputado conservador que era fan de Television Personalities y que acudió a la gira Red Wedge (plataforma izquierdosa liderada por Billy Bragg). Jamás llegó a entender "qué tienen todos estos chicos contra Margarett Thatcher". Hoy, el contenido de su iPod sería más comentado que su opinión sobre la UE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 2010