El primer ministro francés, François Fillon, aseguró ayer en un comunicado tras una reunión llevada a cabo con miembros de su Gobierno dedicada a encarar el déficit público que Francia congelará el gasto público en los próximos tres años. El objetivo confesado de Fillon es que el déficit público francés, que ahora supera el 7% del PIB, quede reducido, en 2013, al 3%.
En esta medida no se incluyen ni los gastos derivados de las pensiones ni los intereses de la deuda pública. Fillon recordó, en tiempos de borrasca económica y de economías puestas bajo sospecha, que estas medidas, son vitales "para salvaguardar la credibilidad de nuestras cuentas públicas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2010