La nuclear Ascó II (Ribera d'Ebre) sufrió ayer la cuarta incidencia, de las que al menos tres son atribuibles a errores humanos, desde que el reactor se encuentra parado para recargar el uranio que emplea como combustible. Este proceso, que debe realizarse cada 18 meses, implica la subcontratación temporal de unos 1.000 empleados, que están exentos de los cursos de formación exigidos a los técnicos en plantilla de Endesa e Iberdrola, propietarias de la central.
La incidencia se detectó al inspeccionar el sistema de vigilancia de temperaturas: el módulo de comunicaciones de este mecanismo se hallaba fuera de servicio al no estar operativas las dos fuentes que alimentan el circuito, aunque el sistema de enfriamiento que controla el sobrecalentamiento funcionó en todo momento. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) descartó repercusiones en los empleados y el medio ambiente.
La nuclear investigará las causas de este último incidente y el CSN no descartó que se deba a un fallo humano, igual que las tres incidencias sufridas desde el 8 de mayo, cuando empezó la recarga. El pasado miércoles, un operario cortó de forma "involuntaria" un cable equivocado y provocó el aislamiento de la ventilación de la sala de control. El viernes de la semana anterior, el paro "por error" del sistema de refrigeración aumentó en unos cinco grados centígrados la temperatura del circuito que atraviesa el núcleo del reactor, que no se hallaba operativo. El fallo de mayor calado se produjo el pasado sábado y forzó, también "por error", la parada de Ascó I, el otro reactor de la planta. Un operario que debía abrir un componente de la refrigeración de Ascó II abrió el mismo circuito de Ascó I, que funcionaba a plena potencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 2010