El mes pasado en Lugo, en un encuentro de representantes de las comunidades que atraviesa la Ruta Francesa, la presidenta del Consello Consultivo de Galicia, Teresa Conde-Pumpido, alertó sobre los problemas derivados de la falta de delimitación, que impide que se puedan preservar las rutas. Conde-Pumpido puso como ejemplo las canteras, "que van invadiendo parte del Camino".
"Desgraciadamente", señalaba por su parte en 2007 la presidenta del Icomos en España, "en la propuesta de inscripción del Camino de Santiago en la Lista del Patrimonio Mundial, realizada hace 15 años, no se incluyó una delimitación y regulación del espacio que debía considerarse como zona de amortiguamiento o de respeto". La directiva de la Unesco en España insistía varias veces en su exhaustivo informe en que definir los límites es algo "absolutamente necesario", "tal y como lo demuestran las continuas agresiones sufridas por el Camino desde entonces, por la invasión de carreteras, autovías, obras de infraestructura pesada, polígonos industriales y construcciones de todo tipo". Estos ataques, advertía hace tres años, ya habían "destruido gran parte de ese 80% del trazado" que según el Gobierno central "se conservaba en 1992 y que fue "un factor sustancial" para que la Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad el Camino Francés.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2010