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Cierval reprocha a los partidos que estén "en crisis permanente"

La patronal lamenta ahora la "pérdida" de las cajas de ahorro valencianas

Poco dado a levantar el tono, Rafael Ferrando, presidente de la patronal valenciana, Cierval, sorprendió ayer en la asamblea general de la confederación con un discurso que contenía mensajes duros. El primero, dirigido a las fusiones frías de las dos grandes cajas valencianas: "Los procesos que han vivido nuestras entidades financieras CAM y Bancaja no son, obviamente, los que deseábamos. Lo hemos dicho por activa y por pasiva. Llevamos décadas demandando entidades de crédito y ahorro fuertes, con centros de decisión radicados en la Comunidad Valenciana y ahora vamos a perderlos".

La afirmación de Ferrando resultó inesperada para quienes recordaban la muy prudente actitud que mantuvo durante los meses previos al desenlace financiero, que ha supuesto la integración de Bancaja en un SIP (Sistema Institucional de Protección) liderado por Caja Madrid; y la unión de CAM a otro SIP múltiple, cuyo centro de gravedad se inclina hacia la cornisa cantábrica. La postura de Cierval fue más discreta, por ejemplo, que la que asumió la patronal de la provincia de Valencia (la CEV).

La morosidad de las Administraciones ahoga a la empresa, advierte Ferrando

La economía parece ir hacia un patrón más exportador y sostenible, añade

En la asamblea general de ayer se vieron algunos rostros tensos: a la misma hora la policía registraba en Alicante la casa y el despacho del presidente de la diputación, José Joaquín Ripoll, y las propiedades de dos conocidos empresarios. Ferrando no abordó el tema. Pero en su intervención, amortiguado con una referencia a la UE, el jefe de la patronal declaró: "Necesitamos unos partidos políticos comprometidos con la sociedad, y no con sus propios intereses y en crisis permanente".

El resto se pareció más a la línea que ha venido caracterizando a Cierval. Ferrando exigió que las Administraciones reduzcan su morosidad, "que se ha triplicado en un año porque, en muchos casos, utilizan a nuestras empresas como instrumentos de financiación, abocándolas a la asfixia". Respaldó la reducción del déficit público, pero pidió salvar la inversión en infraestructuras y evitar las subidas de impuestos. Consideró clave la reforma del mercado laboral, pero calificó de "insuficiente" el decreto del Gobierno, que ahora se tramitará como proyecto de ley. Advirtió de la baja productividad de la economía española y de la escasa inversión de sus empresas en I+D+i comparada con la europea, pero no dijo que el gasto de las valencianas está por debajo de la media del Estado.

El presidente de la patronal autonómica informó de que en año y medio han cerrado 4.244 empresas, y en lo que va de 2010 se han aprobado 1.024 expedientes de regulación de empleo. La ausencia de crédito continúa y el pacto entre los grandes partidos sigue pendiente, añadió.

Pero las exportaciones, la producción industrial y el consumo eléctrico están aumentando en un escenario de moderación de los precios. Por ello, concluyó, "podríamos decir que parece que el sector productivo se dirige hacia un patrón de crecimiento más exportador, más sólido y más sostenible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010