Hay que atacar a las virtudes de Alemania, a su juventud y su contragolpe. Así lo hizo Serbia: tapó a Podolski y Özil, los hombres más peligrosos. Pero no basta con eso, sino que España deberá presionar rápidamente para desdibujar los espacios a los lanzadores (Lahm, Khedira, Schweinsteiger) y, sobre todo, evitar las pérdidas del balón en la medular. Pero soy muy optimista porque tiene la fórmula.
El duelo que propondrá Alemania, toda vez que le costará mucho cambiar el registro exhibido ante Argentina, intuyo que será similar al de Portugal: contragolpe. Pero España domina la transición ataque-defensa, como demostraron Ramos y Capdevila para anestesiar a Cristiano y Simão. Y la baja de Müller supone un varapalo para los germanos, que pierden capacidad de achique, último pase y definición. España, con un sistema específico y propio, tiene recursos para todo.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010