Era el día de todas las respuestas, pero las preguntas se quedaron en el aire. Tal como estaba previsto, Fèlix Millet y Jordi Montull, los saqueadores confesos del Palau de la Música, callaron ante el Parlamento catalán, en la comisión que investiga si Convergència (CDC) se lucró ilegalmente a través de la institución.
Ambos se escudaron en su derecho constitucional para guardar silencio, pero no se ahorraron los duros reproches que les lanzaron desde todas las bancadas -excepto las de CiU-. En el tripartito se acusó a Millet de tener un silencio "encubridor", al no aclarar si financió a CDC. Más explícito fue el diputado de Ciutadans Albert Rivera. "Esto es una mafia a la catalana. Queda la duda si usted es el capo, o uno más de la banda", dijo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010