El pasado día 30 de junio, la consejera de Salud del Gobierno de Navarra, María Kutz, acudió a diversos centros hospitalarios de la capital del Reino para sensibilizar a los usuarios y pacientes sobre el verdadero coste de nuestra sanidad entregando facturas con el coste de los servicios requeridos.
Desconozco si esta campaña habrá sido idea de la misma consejera o por el contrario fue encargada a un costoso gabinete de publicistas que tras horas de devanarse la sesera no tuvieron mejor ocurrencia que entregar una factura a quien está en el hospital, no por gusto, sino por necesidad. Todos sabemos que la sanidad es costosa, no necesitamos que nadie nos lo recuerde, y por ello entre todos sostenemos una Seguridad Social para que nuestra sanidad sea pública, gratuita y de calidad.
Me gustaría sugerirle a la consejera que podrían repartir facturas con el coste de sus abultados honorarios, o con las gruesas nóminas de consejeros y parlamentarios; o quizás con lo que nos cuesta el circuito de Los Arcos o con los intereses que vamos a pagar por adelantar el dinero para el dichoso tren de alta velocidad.
Creo que es otra burda manera de justificar los recortes sanitarios y su mala gestión al referirse a los altos costes sanitarios; favorecer la externaliza-ción o privatización de parte de nuestra sanidad en favor de un sector privado en el que prevalecen los beneficios económicos frente al bienestar general.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010