No, esto no es un tango. Se trata de una estrategia publicitaria utilizada por una gran empresa radicada en Madrid y relacionada con el gas, la electricidad y esas cosas. La verdad es que a mí al menos me ha hecho mucha gracia. En el sobre de una carta comercial dirigida a sus antiguos clientes está escrito a mano y con bolígrafo este poema: "Desde que se fue / no hemos dejado / de pensar en usted". El primer verso del comunicado pertenece al estribillo de uno de los tangos más universales, Caminito.
A primera vista da la impresión de que los ejecutivos de la empresa andan por los rincones llorando como La Zarzamora por usted y por todos los clientes que se pasaron a otra compañía. Puro amor desinteresado. Ellos quieren que vuelva usted al redil porque los que se fueron les están proporcionando disgustos y melancolía a la hora de constatar los beneficios de este idilio epistolar. Pero, por lo menos, intentan acercarse a usted, no con coacciones, sino con una melodía altamente sentimental. Es una llamada sutil para que usted vuelva "a sus brazos otra vez".
A una carta así, lo lógico sería que la clientela les escribiera otra misiva de este talante: "Seguiré tus pasos". O quizá andan por ahí compungidos y deseando "volver a tus brazos otra vez". Es decir, que, aparentemente, todo se trata de cuestiones de amor verdadero. Y puede ser verdad, porque si tú tienes una clientela, lo normal es que quieras a todos y cada uno de los que incrementan tu negocio. Sería interesante constatar los efectos de la estrategia comercial en los resultados de la compañía.
Lo malo es que la gente ya desconfía mucho de lo que le cuentan los publicitarios. Lo malo es que algunos, mosqueados, den la vuelta a la tortilla y envíen un emotivo comunicado en estos términos: "Adiós con el corazón, que con alma no puedo". O este otro: "Caminito amigo, yo también me voy". Y si te he visto no me acuerdo. O sí.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2010