La recuperación no termina de consolidarse en Austria. Las últimas cifras reflejan que la crisis ha golpeado a la economía de este país centroeuropeo con mayor fuerza que a sus socios comunitarios y que tendrá más difícil volver a cifras de crecimiento previas a la crisis. Hace tres semanas conocíamos la última actualización del PIB de la Oficina Federal de Estadísticas, que arrojaba una preocupante caída del 3,9% durante 2009, el mayor desplome económico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En este mismo periodo, la economía de la UE 27 cayó un 3,1%.
Los datos de Eurostat hasta marzo tampoco son muy alentadores, con una caída del 0,1% respecto al último trimestre y un alza del 0,2% en el PIB interanual. Junto a Grecia, Finlandia y Eslovenia, Austria es el único país de la eurozona que reduce su PIB en los primeros meses del año. La explicación es simple: Austria es una de las economías de la UE más sensibles a los desajustes internacionales del comercio exterior, ya que gran parte de su producción de acero y maquinaria se exporta a países como Alemania, que también ha reducido sus pedidos industriales debido a la crisis.
Las exportaciones empiezan a crecer tras una caída del 15% en 2009
En este contexto, sus exportaciones cayeron un 15% durante 2009, según los registros de la OCDE. Ello ha arrastrado a una caída en la producción y sobre todo de la inversión privada, también muy dependiente de los vecinos europeos y en especial de las empresas germanas. La formación de capital fijo se ha reducido un 7,5% durante el año pasado, cifra que no ha podido ser compensada por el tibio desempeño de la demanda doméstica, que se elevó un 0,8%, ni por la demanda estatal, que cerró el curso en un 1% de crecimiento.
No obstante, los analistas públicos y privados coinciden en que lo peor ya ha pasado y que la recuperación ya está aquí, pero precisan que todo este proceso será más lento de lo esperado y que no se recuperarán tasas del 3% de crecimiento en al menos un lustro. Los primeros datos del segundo trimestre indican que las exportaciones crecieron un 13,6% en abril comparadas con el mismo mes del año pasado, mientras que en mayo la producción industrial se elevó un 10,5% interanual. Tomando en cuenta estas cifras, el FMI augura un crecimiento del 1,3% para 2010 y del 1,7% para 2011.
Pero no todo el camino está recorrido. El mismo Fondo Monetario Internacional ha advertido de que los niveles de deuda pública y déficit fiscal de Austria no son sostenibles en el medio plazo a pesar de presentar mejores perspectivas que la media de sus socios europeos y de estar lejos de crisis como la de Grecia, Portugal, Italia, Reino Unido o España. El FMI ha sugerido que este año los niveles de déficit deben mantenerse en el 4,75% del PIB y que la deuda debe hacerlo cerca del 70%. Respecto del desequilibrio fiscal, la OCDE prevé que este curso y el próximo se mantengan los niveles exigidos por el FMI, tras un 2009 con un déficit del 3,4%.
Con relación a la deuda pública, Eurostat recoge que esta cifra llegó al 66% del PIB en 2009, aunque se espera un crecimiento para los próximos dos años. Frente a esto, la OCDE pide medidas concretas para realizar esta consolidación fiscal. -
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2010