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Urkullu insiste en pedir el carné a los imputados por el 'caso De Miguel'

El líder del PNV elude dar detalles sobre los contactos con la izquierda 'abertzale'

En lo que parece un diálogo a través de los medios de comunicación con los imputados por los escándalos de presunto espionaje y corrupción que afectan su partido en Álava, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, volvió a solicitar públicamente a los implicados en el denominado caso De Miguel que se den de baja como militantes. "Invito a la reflexión a las personas implicadas, a que sean conscientes de la afección a la imagen del PNV que interesadamente se pueda estar haciendo", recalcó en una entrevista a Europa Press difundida ayer, tras reconocer que no tiene "constancia" de que se hayan dado de baja del partido.

Dos de los imputados, el ex diputado foral Alfredo De Miguel y el ex director del Parque Tecnológico de Miñano, Alfonso Arriola, respondieron a la petición del Euskadi Buru Batzar con una inesperada aparición pública en la Asamblea de Caja Vital del pasado 29 de julio, de la que son compromisarios. "Una renuncia momentánea, temporal a su condición de afiliado", afirmó Urkullu, "no supone que estemos inculpando a nadie".

"Una renuncia temporal no implica que inculpemos a nadie", dijo Urkullu

Insistió en que tiene "sospechas" de contactos entre PSE y Batasuna

El presidente jeltzale ha intentado desde el principio transmitir un mensaje de tolerancia cero frente a la corrupción en sus filas que contrastó con la actitud más cercana que mantiene Iñaki Gerenabarrena, líder del partido en Álava, con algunos de los implicados. Por un lado, una docena de personas están imputadas por la supuesta trama corrupta. Además, el juez ha abierto una pieza separada del caso que implica al ex miembro de la ejecutiva alavesa jeltzale Aitor Telleria y dos agentes de la Ertzaintza por un presunto espionaje a personalidades de distintos ámbitos.

Por otro lado, Urkullu no quiso precisar el estadio de los contactos previstos entre su formación y la izquierda abertzale. Incluso eludió aclarar si la reunión ya se había celebrado, argumentando que el PNV no tiene "vocación de hacer públicas las reuniones que entran en contexto de relación normalizada con cualquier formación política o cualquier sensibilidad ideológica". El dirigente nacionalista aprovechó también la ocasión para insistir en que su partido tiene "sospechas" de que los socialistas también mantienen algún tipo de "relación" con Batasuna.

El objetivo de esas reuniones, añadió, es incidir en su papel de "ayuda permanente", como lo vienen haciendo "desde hace muchos años, para que ese mundo también se dé cuenta, de una vez por todas, de que deben a la sociedad vasca una convivencia democrática en paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2010