Dos meses después de la reapertura al marisqueo de parte de la ría coruñesa de O Burgo, a la que se oponen los profesionales, el alcalde, Javier Losada, recibió ayer a la Cofradía de Pescadores con la que el diálogo era inexistente. El Ayuntamiento se comprometió a mantener "una relación fluida" con pescadores y mariscadores y apoyarles ante el Ministerio de Medio Ambiente y la Xunta en su batalla por el saneamiento de la ría. Los responsables municipales prometieron incrementar los medios de vigilancia contra el furtivismo.
El alcalde y el patrón de la cofradía, Manuel Cao, aseguraron tener por "objetivo común" lograr "una ría limpia para la explotación económica y el disfrute de los ciudadanos", aunque no hubo acuerdo sobre el origen de los vertidos contaminantes. Para la cofradía, el río Quintás, que discurre por A Coruña, es uno de los mayores puntos negros. Pero el Gobierno local minimiza los problemas en ese afluente y niega que la contaminación proceda de la red de saneamiento público.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2010