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Reportaje:

Las togas sí son para el verano

Estudiantes y profesores de 17 universidades aprenden en un curso los entresijos del Derecho transnacional con un juicio simulado en el Tribunal Superior

Los dos equipos esperan atentamente para saber qué postura tendrán que defender. Con el traje de gala puesto. "¿Solo hay de una talla, verdad?", pregunta uno de los alumnos al enfundarse la toga y subir a escena. Con la mesa llena de papeles y algo nerviosos, aunque lo nieguen, escuchan el reparto de roles: al equipo de Dmitry Avdeev, 23 años y de Bielorrusia, le toca ser la empresa denunciante; el de William Sorensen, danés de 27 años, defenderá la postura de la compañía demandada.

Ambos participaron ayer en la final del moot court, una simulación de juicio en inglés incluida en el programa intensivo de verano de la Universidad de Deusto sobre Derecho transnacional y sus implicaciones para el comercio exterior de las empresas. Profesores y estudiantes de 17 universidades, con alumnos de 24 países -"solo nos faltó un continente, Oceanía"-, llenaron la sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en Bilbao.

"No es fácil preparar la defensa de ambas partes. Sí, somos un poco mercenarios"

Aunque los profesores recalcaron que lo importante es la experiencia educativa, los dos equipos querían ganar. Minutos antes del encuentro dialéctico, Stella Masciullo, de 22 años, recalca la dificultad del ejercicio. "No es fácil prepararse los argumentos de ambas partes", explica en un inglés que delata su país de origen, Italia. "Es verdad, somos un poco mercenarios, un abogado de verdad es así", reconoce esta estudiante de Derecho.

El curso iniciado el pasado 31 de agosto, impartido en inglés, incluyó intervenciones del consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Saénz, y del director general de la Organización Mundial del Comercio, Alejandro Jara. El objetivo es que los alumnos aprendan a moverse en la a veces imprecisa jungla del derecho internacional privado. "Queremos que todos adquieran algunas de las competencias profesionales de la abogacía y aprendan a moverse en equipos multiculturales", explicó por su parte María Pilar Canedo, directora del programa y profesora de Derecho Internacional Privado en Deusto.

El caso de ayer simulaba un litigio entre un productor de aceite español y un cliente estadounidense. Tras arruinar un temporal la cosecha, la cosa se complica por la falta de comunicación entre las partes, hasta que la estadounidense opta por comprar los 30.000 litros de aceite que aún no ha recibido y pasar la factura a su proveedor. Este, para defenderse, explica que no hubo ruptura formal del contrato y que estaba preparando el envío acordado, aunque con retraso.

"En Derecho Internacional Privado, gana el que tenga los argumentos más creativos y los conocimientos más sólidos del sistema", añade Canedo a modo de pronóstico. También destaca que el curso, como aspecto innovador, sigue el patrón de los cánones del Proceso de Bolonia, utilizando recursos didácticos donde el estudiante es el protagonista de su propio trabajo.

El tribunal que dirimirá el conflicto está compuesto por Roberto Saiz, magistrado del Superior de Justicia vasco; Alfonso Luis Calvo Caravaca, catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad Carlos III de Madrid, y Carlos Llorente Gómez de Segura, profesor de la misma materia en Deusto.

Llorente, que ejerció de poli malo y acribilló a preguntas a ambas partes, consideró que los dos equipos habían defendido muy bien los intereses de sus clientes. Pero, juzgando sólo la parte jurídica, hubiese dado la razón a los argumentos de la empresa española. Minutos después, los alumnos ya estaban organizando una fiesta nocturna. La experiencia de ponerse la toga en verano les ha gustado. Además, de paso, consiguen créditos de libre elección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2010