Escola Valenciana celebró ayer el 25 aniversario de las Trobades en la Feria de Muestras de Valencia. Centenares de personas, la organización contó unas 15.000, acudieron a la Festa pel Valencià en el día de la comunidad. Las escuelas públicas, protagonistas del acto, consiguieron que por un momento el poder reivindicativo del ciudadano de a pie pareciese y de hecho fuese importante. "La verdad es que sí, aún parece que estemos vivos, en días así", comentó encantada Maribel Doménech, de la plataforma Salvem El Cabanyal.
Además de las escuelas, el tejido social de la comunidad estaba ampliamente representado por decenas de asociaciones y plataformas tales como la mencionada Salvem El Cabanyal, Acció Ecologista-Agró o Xúquer Viu. También se dejó ver la clase política: el secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, visitó el encuentro después de la procesión de la senyera en Valencia. Alarte felicitó a los organizadores de Escola Valenciana tras visitar La clau que obri tots els panys, escultura que el artista Manuel Boix modeló para la ocasión.
El secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, visitó también la 'trobada'
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La lengua era la clave de la fiesta, aunque visto su desarrollo la trascendió. Si algo caracterizó la trobada fue su carácter heterogéneo y juvenil, enérgico. El idioma bajaba del lema de la pancarta a los cientos y cientos de conversaciones instaladas en los tenderetes. Era el vehículo lógico y aunque todos la empleaban nadie hablaba de ella. No hacía falta, sobraba doctrina.
Los niños hacían llaveros, campanas y un montón de artilugios para jugar sin necesidad de emplear el mando y la pantalla. Las escuelas proponían ejercicios de paciencia como el passa trampa, donde dos contrincantes trataban de evacuar de su pequeño terreno de juego, con sus manos y una cinta elástica, unos pequeños discos de madera a través de un agujero en el muro separador. El que se quedaba sin discos ganaba. "¿Veis como despacio sale mejor, lo veis?", arengaba el director del colegio Loma del Mas de Bétera, Eduard Furió, que apuntaba más tarde el origen francés del entretenimiento.
Si en algo se diferenciaron los actos institucionales de la mañana y el encuentro de Escola Valenciana fue en los años. Durante la procesión de la senyera por la mañana, las canas predominaban en el gentío, mientras que la mayoría de las pocas caras jóvenes aun miraban desde el carrito. En la trobada, en cambio, los jóvenes ganaban por goleada y no solo entre los visitantes sino también en las asociaciones. Dos de ellos atendían el tenderete de Cajei, coordinadora de asambleas comarcales de jóvenes. "¿Que qué les diría?", dijo uno, "pues que no todos los jóvenes somos unos pasotas, hay de todo".
- Pues con el paro juvenil que hay (40%) y que no pase nada...
"Mira", dijo el otro, "nos hacen falta historias como esta para reviscolarnos y mejorar nuestra capacidad de convocatoria para hacer más cosas". Además de reivindicación, la cultura tenía su espacio. Allí estaban los organizadores del festival de cine Inquiet, que se celebra en Picassent el próximo mes de noviembre. Su objetivo: difundir el cine en valenciano.
Obviamente también había mayores, muchos, pero de alguna manera perdían años. Francesc Fenollosa, que atendía un tenderete para promocionar su escuela de doblaje para no profesionales, confesó: "¿Tu veías Bola de Drac?... ¡Pues yo hacía la voz del Geni Tortuga!". Y se acordó de lo que le decía a Son Goku en los dibujos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2010