No hay tregua. El distanciamiento entre la Xunta y el Gobierno central resulta cada vez más evidente. Los dardos de la discordia autonómica tienen casi siempre como destinatario al ministro de Fomento, José Blanco, que los devuelve con la misma carga de enojo. Esta semana no cesó el intercambio de cartas -y de ataques- entre el ministro y el presidente de la Xunta a cuento de una decisión de Portugal sobre el desvío de fondos del AVE Vigo-Oporto para priorizar la línea Madrid-Lisboa.
Ayer, en un acto de inauguración de dos tramos de la autovía del Cantábrico al que fue invitado por el Gobierno, el conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, quiso dejar en evidencia al ministro de Fomento.
La tranquilidad en la carpa instalada en el municipio lucense de Abadín duró lo que tardó la emisión de un vídeo explicativo sobre los trabajos realizados en los 10 kilómetros de los tramos que ayer entraron en funcionamiento entre Abadín y Touzas. Cuando le dieron la palabra, Hernández enseguida hilvanó una serie de reproches dirigidos al atónito José Blanco, que no acababa de creerse lo que sucedía en el estrado. "Esta es, sin duda, la principal autovía pendiente en Galicia, que, también tenemos que decirlo, arrastra un mayor retraso". Fue el primer golpe. Dijo después que la carretera no debería llevar "el estigma de ser una obra en permanente estado de postergación".Con los tramos inaugurados ayer, Galicia completó la mitad de su itinerario en la A-8, algo que el conselleiro dijo que se podría dar por bueno "si no fuera porque no se acaban de fijar con suficiente garantía los plazos para las obras que faltan". Luego, dirigiéndose al ministro, le reprochó que "al pueblo gallego" no le resulta fácil comprobar que "decaen" las inversiones y que los recortes afecten "a aquellas obras que más retraso llevan".
Con cara de circunstancias, el titular de Fomento -que también dio una conferencia en Monforte invitado por su alcalde, del BNG- se situó ante el atril, varió el discurso que llevaba preparado y evocó el pasado. "Si el Gobierno de Aznar, que lo único que hizo en la provincia de Lugo fue poner una piedra, -y para eso tuvo que alquilar un terreno en Ribadeo-, hubiera hecho algo más, esta autovía hubiera estado acabada hace algún tiempo". Y no dudó luego en recriminar el discurso de Hernández: "Me parece conselleiro de mal gusto venir a un acto invitado y utilizar el atril para no hablar de tu responsabilidad y hacerlo de las cosas que hacemos los demás".
Con un poco creíble "querido conselleiro", le dijo que le habría gustado que hablara de la carretera de Monfero a Abadín, "que es de tu responsabilidad", o que dijera cuándo va a estar lista la autovía desde la costa de Lugo con Ferrol, "que has programado y retrasado hasta el año 2017". Y le preguntó: "¿Sabes cuál es la autovía más demandada en esta provincia por volumen de tráfico?". "Es la autovía entre Lugo-Monforte y Ourense, que tiene mucha más intensidad de tráfico que la autovía entre Guntín y Ourense; de eso no hablas y me pides que licite la de Guntín a Ourense, que tiene la mitad de tráfico que la que tienes que hacer tú, conselleiro".
Lealtad y rigor
En este punto le pidió al titular de la consellería "lealtad, responsabilidad y rigor", para luego espetarle que fue el propio Hernández quien anunció un recorte del 30% de las inversiones y, concretó: "Yo he planificado un presupuesto para 2011 en Galicia que es del 11,4% del PIB, cuando desde Galicia se demandaba el 8%". "Esos son hechos, querido conselleiro", agregó.
Blanco incluso reprobó que Hernández se hubiera autoproclamado este verano como el motor de la economía. "Yo voy a invertir el próximo año cinco veces más que la consellería que presides, por lo tanto, dime que soy yo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2010