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Vecinos al rescate de la huerta

El barrio de Benimaclet urge al Ayuntamiento de Valencia para que autorice la transformación de un solar en parcelas de cultivo

No esperarán eternamente, eso dicen, así que se dan de tiempo hasta Navidad; suficiente, aseguran, para que el Ayuntamiento de Valencia les comunique que pueden empezar a trabajar en la primera camada de huertos urbanos del barrio. Los vecinos de Benimaclet, cansados de ver un solar gigantesco e inútil frente a sus casas, lo tienen decidido: "O nos dicen que adelante o ya nos apañaremos. Ya lo hicimos con el aparcamiento".

A diferencia de los barrios que han prosperado al norte de la ciudad, caso de Benicalap, Torrefiel, Orriols o Sant Llorenç, Benimaclet aún no ha pegado el estirón. Mientras en los primeros cuatro, decenas de bloques de viviendas y nuevos jardines han afianzado el crecimiento de las barriadas antiguas, en Benimaclet, miles y miles de metros cuadrados sestean entre chatarra, maleza y algún huerto camino del abandono.

Los solares están pendientes de urbanizar desde hace 15 años

Falta saber si el propietario da permiso y con qué agua se riega

El Ayuntamiento aprobó en 1994 un plan para urbanizar la zona, pero de momento no ha salido del papel por problemas con el agente urbanizador. La asociación de vecinos, harta del retraso y los solares, ha decidido tomarse el urbanismo por su cuenta: hace menos de un año metieron excavadoras en una de las parcelas del plan para instalar un aparcamiento; ahora quieren coger otra y recuperarla para huertos urbanos. Los vecinos se reunieron con los responsables de Urbanismo hace un mes. "Les pareció una muy buena idea", explican. Pero ahí queda todo de momento. La tarea de Urbanismo consistía en mediar con el dueño del solar, el BBVA, para que los vecinos puedan acceder a la tierra. "Se hizo la consulta y se está a la espera de que den la autorización", explica un portavoz.

Los vecinos aguardan, pero no para siempre. "Si el Ayuntamiento pasa", previene Paco Guardeño, portavoz, "nosotros tomaremos el solar [de unos 2.500-3.000 metros cuadrados] y lo labraremos. Hemos calculado que nos saldrán unas 50 parcelitas y ya tenemos lista de espera".

Lo que les inquieta, además, es el agua de riego. Tienen dos opciones, o engancharse a la red de baja presión de la ciudad o negociar con el síndic de la acequia de Mestalla para integrarse en su horario de riegos. La concejal del Ciclo Integral del Agua, María Angels Ramón-Llin, apunta que "la mejor opción es la de la acequia, pues es la vía que tradicionalmente se ha usado para regar la huerta de Valencia". "Engancharse a la red de baja presión es algo más problemático", plantea Ramón-Llin, "la toma de agua está algo más apartada. De todas formas, los técnicos están estudiando ambas opciones y en un par de semanas creo que tendremos la solución".

La cara sucia del barrio, la de los solares con chatarra, mejoraría con los huertos. "Y no solo eso", matiza Antonio Pérez, presidente de la asociación vecinal, "es una forma de recuperar una zona degradada, una solución urbanística y social, para que la gente interactúe y se distraiga", argumenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2010