En EL PAÍS me he tenido que leer y releer las declaraciones de Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP, porque es difícil desembrollar sus palabras sobre los 70.000 euros cobrados por Federico Trillo, en concepto de coordinador de las defensas del caso Gürtel. Sale con la estaca de la justificación dándole al Ejecutivo, el cual, con su estrategia de acoso judicial al PP, le obliga a asesorarse con abogados.
De manera que, gracias al Gobierno, el despacho de Trillo aumenta sus ingresos y de qué manera. Y, la traca final, la mascletá, comienza a dispararse contemplando el espacio jurídico de acusación particular ocupado por los populares en el monumental Gürtel, mientras juegan también de defensas de Camps, el nuevo Juan Sin Miedo. Si unimos los 70.000 euros, la coordinación jurídica de defensa y acusación gürtelianas contratada por los populares a su propio jefe de los servicios jurídicos y sus quimeras de verse obligados por el Gobierno a la vía judicial, la impropiedad de las frases y la confusión de las ideas de Cospedal desbordan el cauce del Turia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2010