Cuando se manifiesta en forma de brote psicótico, con delirios, alucinaciones de voces y comportamientos paranoicos, normalmente en el inicio de la edad adulta, la esquizofrenia está ya en su fase final y podría haber sido detectada antes. Esta es la opinión generalizada de los expertos, según el amplio informe que publica hoy la revista Nature sobre esta compleja enfermedad mental, que afecta al 1% de la población mundial y que se definió hace un siglo.
Los especialistas, sin embargo, no se ponen de acuerdo sobre la conveniencia de realizar campañas de detección precoz, dado el peligro de falsos positivos y que todavía no existe un tratamiento preventivo eficaz. Los síntomas serían déficits cognitivos (asociados a un bajo cociente intelectual), desórdenes emocionales y pérdida de motivación y de habilidades sociales. Un grave problema para su identificación es que coinciden con la adolescencia, una época turbulenta en el desarrollo de cualquier persona y asociada a cambios en el cerebro. Algunos estudios han correlacionado la maduración tardía desde el primer año de vida y el bajo cociente intelectual a la enfermedad, y uno ha predicho en adolescentes los brotes con años de antelación, en un porcentaje significativo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2010