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Problemas con el agua impiden la reconversión del monasterio de Oia

Economía subvenciona la obra pese a que el municipio no tiene abastecimiento

El Ayuntamiento de Santa María de Oia es famoso por tener 18 kilómetros de costa, un monasterio, petroglifos, pozas, el faro de Cabo Silleiro y unas vistas sobre el Atlántico que están entre las mejores de Galicia. También lo es por sus insistentes problemas con el agua.

En los graves incendios que asolaron el municipio en 2006, el Ayuntamiento gobernado por el PP tuvo que pagar al municipio de A Guarda una factura por el agua que utilizó en las labores de extinción. En Oia tampoco acertaron después con las cinco depuradoras que se instalaron en la localidad y que no se utilizaron porque nadie había pensado que hacía falta alcantarillado. Arreglado este problema, según asegura el concejal de Urbanismo, Camilo González, tienen delante otro algo más complicado: crear una red de abastecimiento en unos meses, lo que no han hecho en los últimos ocho años.

"Sin luz verde no voy a empezar las obras", asegura el propietario

El servicio municipal no existe y los vecinos utilizan traídas comunales y pozos propios. Pero desde que se aprobó en 2002 la Ley de Ordenación Urbanística de Galicia (Louga), el Ayuntamiento no puede dar licencias a viviendas que no estén conectadas a dicha red. Y menos a un monasterio que será reconvertido en hotel de lujo y residencia de ancianos.

Es un requisito indispensable para que los propietarios del conjunto arquitectónico, la empresa consignataria Vasco Gallega, puedan transformarlo ayudados por la subvención de tres millones de euros que les acaba de conceder el Igape, el brazo inversor de la Consellería de Economía. Si no ejecutan la obra en 18 meses pueden intentar que les den prórrogas u olvidarse de cobrar. La Xunta conoce el problema que tiene Oia con la red de abastecimiento, pero la solución tarda.

Augas de Galicia está redactando un proyecto para construir un depósito de agua. De este modo, dice la Consellería de Medio Ambiente, se pone la primera piedra de una de las partes principales de la red pública de abastecimiento, a la que conectarán dos pozos de barrena ejecutados en este verano. "Podría en un futuro servir al sistema de abastecimiento del Ayuntamiento, en el caso de que se hiciera a partir de agua del sistema del Baixo Miño", dicen en la Xunta, utilizando el condicional. El concejal de Urbanismo de Oia argumenta que con una inversión de 35.000 euros en febrero tendrán listas las conexiones para el monasterio, que será el primero en recibir el servicio. La red se extenderá a las parroquias de Oia, Mougás, Viladesuso y Pedornes. Quedarán otras dos, Burgueira y Lourenzá, sin cubrir. "Tienen agua de sobra", dice el concejal.

Otro obstáculo para el monasterio está en la delimitación del ámbito territorial objeto de la actuación que también tiene que aprobar el Ayuntamiento. "Sin luz verde no vamos a empezar las obras", dice Juan Martínez, propietario del complejo. Lleva seis años sin poder poner en marcha el proyecto que necesita una inversión de 27 millones de euros. La Fundación Barrié de la Maza, anterior propietario, tampoco lo consiguió. En el Ayuntamiento echan balones fuera: "[Juan Martínez] estuvo años sin saber lo que quería", afirma el edil para justificar el retraso de las obras. También cuenta que la empresa redactora del Plan General de Ordenación ya tiene la información para ajustar la delimitación urbanística a la normativa.

El proyecto del hotel, de 72 habitaciones, incluye salones para congresos, un balneario que utilizará agua del mar y la recuperación de la huerta de los monjes. También tienen un plan para restaurar los molinos cercanos y limpiar el río Lavandeira, que pese a todos los esfuerzos en saneamiento, está contaminado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010