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CLÁSICA | La semana por delante

Brutalidad y delicadeza

"Un poseído que va siempre más allá de la partitura, conectado con las profundidades inquietantes del abismo humano (...). Su gesticulación pasa de lo templado a lo convulso, de la delicadeza a la brutalidad, sin transición". Así describía Mario Vargas Llosa a Valery Gergiev (1953), director desde 1988 de la Orquesta del Teatro Mariinski de San Petersburgo, moscovita de origen osetio, que llegará al Auditorio Nacional el jueves a las 22.30. Tiene fama de autoritario y perfeccionista. Elogiado por su intensidad, polémico por su apoyo a Putin, suele apostar por el grandioso repertorio ruso, esta vez, el dramatismo de Shostakovich y su Sinfonía número 15. Aunque lo más interesante será el choque de fuerza con el pianista brasileño Nelson Freire (1944), tranquilo y cálido, todo naturalidad sin excesos. Sus dedos abordarán uno de los mayores retos para un pianista, el Segundo concierto de Brahms.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010