El próximo martes, 14 de diciembre, acaba el plazo para presentar candidaturas a la presidencia de la CEOE y parece que en la recta final van a quedar dos pretendientes en disputa, Juan Rosell y se supone que Santiago Herrero, después de que el dirigente andaluz y el líder de la patronal tecnológica, Jesús Banegas, alcanzaran un acuerdo para fundir sus intereses en uno. Ha habido también intentos fallidos para convencer a personas de prestigio que habrían condicionado la contienda.
Herrero y Banegas adelantaron sus intenciones la pasada semana tras una reunión en Sevilla como respuesta a la avalancha de Rosell. Posteriormente, han seguido en contacto y el jueves cenaron juntos en un restaurante cercano al estadio Bernabéu, en Madrid. En esa cena pergeñaron detalles sobre el reparto de funciones en el caso de que ganen las elecciones del día 21 de diciembre. Y el viernes, durante su intervención en el Foro Nueva Economía, Herrero confirmó la alianza sin precisar los pormenores y reflejando la misma euforia que una semana antes esbozaba Rosell en el mismo lugar.
Hasta el pacto entre Herrero y Banegas, Rosell aparecía con clara ventaja; pero ahora la incertidumbre ha asaltado la órbita patronal. Parecían obligados a entenderse y, tal como discurren las cosas, la posibilidad de la candidatura única que predicó el líder de la patronal catalana con él como presidente y dos o tres vicepresidencias fuertes, se diluye y cobra fuerza la de un mano a mano con Herrero. También se descarta que haya otras opciones, pese a que el presidente de la confederación madrileña CEIM, Arturo Fernández, dijera el viernes que lo decidirá mañana lunes en la reunión de su organización. Fernández tiene la decisión tomada hace tiempo; pero he preferido mantener la expectativa abierta.
Tampoco se esperan sorpresas de última hora. Durante un tiempo se especuló con la posibilidad de colocar al frente de la patronal a alguien con peso específico dado que ninguno de los tres conocidos generaban un entusiasmo generalizado entre la masa empresarial. En ese perfil se encontraba el ex diputado del PP y ex presidente de Endesa y de la CECA, Manuel Pizarro, impulsado por la derecha y especialmente por Esperanza Aguirre, que quería repetir su influencia como hizo con Gerardo Díaz Ferrán. Pero el propio Pizarro se autodescartó decantándose, además, por Juan Rosell.
En la misma tesitura estarían José Manuel Entrecanales y Miguel Boyer. Ambos son personas de prestigio y experiencia cuyos nombres han suscitado muchas elucubraciones al estar incluidos entre los 19 representantes de la asociación de grandes constructoras Seopan e, incluso, como en el caso de Entrecanales, han recibido presiones para aceptar presentarse. Para ser candidato hay que formar parte de los 819 compromisarios que forman parte de la Asamblea General de la CEOE.
En su discurso del viernes, Herrero subrayó la necesidad de refundar CEOE y recuperar el liderazgo que ha dejado resquebrajado Díaz Ferrán. En la actualidad, tienen mucha más consideración otros colectivos como el Instituto de Empresa Familiar o algunas patronales de forma unilateral, como las de banca (AEB), cajas (CECA) o la citada Seopan.
No es muy distinto del mensaje de Rosell, aunque este se cuida mucho de respetar al aparato de la patronal, mientras Herrero destaca la necesidad de mejorar y clarificar el organigrama, lo que no le ha granjeado muchos adeptos. Lo cierto es que la organización ha perdido influencia y ha dejado de ser referente, como lo demostró el hecho de que ningún representante fuera invitado a la reunión que organizó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con empresarios en La Moncloa. Ni siquiera fue convocado el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, lo que recalca la correa de transmisión de la gran patronal sobre la pequeña.
Para recuperar el pulso lo más acuciante radica en entablar el diálogo social y propulsar la Negociación Colectiva con los sindicatos. Posiblemente también se requerirían posibles modificaciones en la estructura, articulada en organizaciones sectoriales y territoriales, lo que impide a las empresas negociar sus convenios con flexibilidad. Son tareas prioritarias para el día siguiente de la lucha electoral final, en las que todos han prometido unión para la refundación de la patronal. -
Retirada pautada y reparto de competencias
Aunque guardan silencio, el acuerdo entre Santiago Herrero y Jesús Banegas pasa por una retirada pautada de este a cambio de una vicepresidencia primera o única. No quieren las 21 de Gerardo Díaz Ferrán ni las 11 de José María Cuevas. Luego ya vendrá el reparto de competencias. Banegas se llevaría el área internacional y el I+D+i, entre otras. No obstante, la decisión no se concretará probablemente hasta después del jueves 16, en su comparecencia en el foro Nueva Economía, donde piensa acudir como candidato y aprovechar la oportunidad de hacer campaña. Por si acaso, el viernes presentó los apoyos para ser candidato: 33 avales de 6 organizaciones cuando la exigencia es de, al menos, 20 de 4 organizaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010