Los aspirantes a la profesión de controlador aéreo se someten a varias pruebas eliminatorias, la última de las cuales consiste en un examen en el que el tribunal decide si la persona responde al perfil psicológico requerido. Supongo que se trata de saber si, a juicio del examinador, los candidatos pueden hacer frente a situaciones límite como las que, sin duda, pueden producirse en el trabajo a desempeñar. Es indudable que se trata de eliminar a aquellos que ante circunstancias de tensión extrema pudieran no responder adecuadamente.
Parece que la mayoría de los controladores que pasaron estos exámenes obtuvieron el título inmerecidamente. No hay más que oírles estos días exponiendo lo muy afectados que se encuentran (en condiciones de esclavitud laboral, ha llegado a manifestar alguno de ellos) por el hecho de que se les obligue a trabajar más horas de las que ellos preveían. Al parecer, esta situación desencadena la imposibilidad de hacer frente a su trabajo en la práctica totalidad de los miembros de este colectivo. Así pues, me permito sugerir que esta última prueba se lleve a cabo con mucho más rigor, impidiendo que personas demasiado sensibles ante las dificultades de todo orden que la vida nos plantea, puedan ser calificados como aptos para un desempeño tan difícil.- Enrique López. Boadilla del Monte, Madrid.
Creo que la firmeza demostrada por el Gobierno ante la huelga salvaje y encubierta de los controladores aéreos está fuera de toda duda y apoyada en su fuero interno por casi todos los españoles.
Por eso me llama muchísimo la atención que desde el Partido Popular, a través de diversas voces, se vuelva a echar la culpa de todo a Rodríguez Zapatero y de nuevo se utilice una situación catastrófica para arañar votos. Da que pensar que a pesar de los vientos favorables de las encuestas, un partido que aspira a gobernarnos intente justificar lo injustificable.
El Gobierno ha hecho bien al coger el toro por los cuernos, cosa que el PP no hizo en sus ocho años de mandato, y desgraciadamente los controladores han demostrado lo que son capaces de hacer, lo han hecho y además se les han parado los pies. Eduardo Gonzalo Ugarte Madrid
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010