Las crisis graves tienen siempre los mismos "paganos". En las grandes bonanzas económicas, la banca y los ricos o enriquecidos se hacen coleccionistas de millones de euros, mientras que los más desfavorecidos o asalariados modestos logran sortear dignamente sus necesidades básicas, sin alharacas de dispendios y lujos. Cuando llegan, sin embargo, las vacas flacas de la economía, como en el momento presente, la gran banca cierra fuertemente el puño de su avaricia; los ricos tiran de las reservas, no crean riqueza y, como inmediata consecuencia, los más pobres traspasan los umbrales de la miseria y muchos asalariados pasan a la trágica categoría de parados y se convierten también en números de las estadísticas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010