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Entrevista:ROSA TORRES-PARDO

"Se te va la olla cuando más inspirado estás"

Pregunta. El día 20, homenaje a Rosales en el teatro Español. Viene de Nueva York de hacer una ópera. Y prepara un proyecto con Ana Belén. ¿No para?

Respuesta. No paro.

P. Aunque su último gran amor parece ser Albéniz. ¿Entre ustedes hay algo más que una buena amistad?

R. Puede que sí. Hay un entendimiento en la forma de sentir y ver la música y la vida.

P. Dice que este músico tiene un lado íntimo muy atractivo. ¿Sus descendientes, como Gallardón, también?

R. Yo creo que sí. Gallardón, aparte de ser un buen amigo, sabe mucho de música y tiene sus atractivos.

P. ¿Se dopa para tocar la Iberia, que dura hora y media?

R. A la mitad me tomo un gelocatil, un paracetamol. Tocar ya es doparse.

P. Presume de haber descubierto el corazón de Iberia. ¿Cómo explica las locuras de los controladores y las peleas de los pilotos?

R. Porque es una obra muy compleja [ríe], aunque en el fondo, comprendiéndola bien, sería sencilla de interpretar.

P. Con tanta promoción de Iberia, no pagará un avión en su vida.

R. Me temo que no ha servido de nada.

P. ¿En qué clave está escrito su día a día?

R. En la de sol y en la de fa. Y, de vez en cuando, poniendo el pedal, o sea, a cuatro manos. O a dos manos y dos pies. Tengo la impresión de que cada vez trabajo más, no sé si porque hago mucho más o porque empiezo a cansarme.

P. ¿Qué escribiría en el pentagrama de su vida?

R. Que no me falten las fuerzas. Lo que más feliz me hace es hacer una buena interpretación, salir a un escenario y disfrutar dominando lo que hago.

P. ¿En la vida civil también cree dominar la situación?

R. Para nada. Uno va buscando las cosas que tiene claras y tropezando, como todos. No domino, pero la cuestión es intentarlo.

P. ¿Cuáles son sus notas más importantes?

R. Encontrar ese equilibrio entre la música, la felicidad, estar con las personas a las que quiero. Estar feliz es lo más difícil del mundo.

P. Una vez dio un concierto en Armenia y el público eran tres personas. ¿Sigue cosechando éxitos similares?

R. Sí, de vez en cuando. Qué tiempos aquellos. Irse tan lejos para tocar para un público tan selecto.

P. ¿Qué les propinó, para espantarles tanto?

R. Música rusa, el tercero de Prokofiev. Éramos cien en el escenario y tres en el público.

P. ¿Sigue rezando a Schumann antes de los conciertos?

R. Cuando me toca tocarle a él. Siempre rezo a quien tengo que tocar. He tenido muchísimas relaciones [risas].

P. ¿Vive en un chalet porque los vecinos no podrían aguantarla?

R. No me aguantan incluso aquí. El vecino de enfrente sacó su equipo de música al jardín, porque no podía más. Me han llamado por teléfono, me han venido a ver a las buenas, a las malas. Al final nos tenemos que llevar todos bien. Ellos también, tienen perros, gente que se pelea, fiestas...

P. ¿En todo toca la tecla adecuada?

R. No, no, yo me equivoco a menudo, pero por lo menos hay que hacerlo con gracia. En el escenario hay que disimularlo siempre.

P. O sea, que se le va la olla con frecuencia.

R. Normalmente, se te va la olla cuando más inspirado estás. Hay que tener un pie en el suelo, y el otro lo puedes tener flotando.

P. ¿Qué le prohíbe su religión?

R. No ser fiel, engañar. La hipocresía. No la soporto.

P. De 0 a 10, ¿cuál es su grado de divismo?

R. Pues yo diría que un siete.

P. Leyó una vez que el movimiento de los dedos aportaba clarividencia. ¿A qué político ve más necesitado de tocar el piano?

R. Je, je... A Rajoy, por ejemplo.

P. ¿Cree que los músicos son raritos, mejorando lo presente?

R. Sí [ríe]. Son raritos. Este mundo es un poco puritano. Tenemos que soltarnos... la faja. Bueno, esto de la faja igual queda muy mal.

P. Depende de si pretende pasar a mayores.

R. Eso ya es mucho. Podríamos decir relajarse un poco y soltarse la melena. Estamos muy comprimidos.

P. Acaba de publicar un disco de tangos. Prefiere claramente a Piazzolla sobre Gardel.

R. Hombre, una mezcla entre los dos. Piazzolla renegaba del tango. Pero lo tenía en las venas.

P. ¿Y usted en las venas, lo que se dice en las venas, qué es lo que tiene?

R. Mucha sangre.

P. ¿Cómo es de racial?

R. Hasta cierto punto. La música popular española creo que la entiendo bien y la interpreto en el piano. Pero a la bata de cola no llego.

Perfil

Tiene 40 años, una hija y una dualidad que le hace estar algo constreñida -quizá con la faja, que dice ella- durante la entrevista y soltarse el pelo cantando al piano Gelosie cuando acaban las preguntas [ver vídeo en elpais.com]. Le gusta el jazz, el blues, la música moderna, ir al cine y tener gente alrededor. También viajar, pasear e ir a la montaña. En las pelis del Oeste prefiere los indios a los soldados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010

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