Las cajas de discos, refugio para nuevos nostálgicos y eterno objeto de deseo de viejos completistas, viven, entre tanto derrumbe de la industria, una auténtica época dorada. Por la vía de las ediciones de lujo o de las versiones baratas aunque aparentes, estos cofres reúnen con afán maníaco el corpus artístico de un músico en un momento y un lugar determinados. Como el Glasgow de principios de los ochenta, contexto de la caja que el sello Domino dedica a Orange Juice (izquierda), grupo de juventud del resucitado Edwyn Collins. Son seis discos y un DVD primorosamente editados con la típica ración de discos originales, tomas descartadas, inéditos y videoclips. Tres vinilos de larga duración (con música entre 1975 y 2008), un sencillo de colaboración con Tortoise y una entrevista con Arto Lindsay y David Byrne componen la receta de la caja que el sello Luaka Bop dedica a Tom Zé, leyenda del tropicalismo dadaísta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 2011