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"Te voy a decir un secreto, te callarás y ganarás mucho dinero"

El jardinero del descuartizador de Sant Pere Pescador se negó a ayudarle

La tarde del domingo 26 de septiembre, Mohamed Halile estaba en el bar Bon Punt de Sant Pere Pescador (Alt Empordà) cuando apareció Daniel Pierre. Desde hacía unas semanas trabajaba para él como jardinero. Pierre le insistió para que fuese a su casa a hacer un trabajo rápido. "Te voy a decir un secreto, te callarás y ganarás mucho dinero", le propuso después. Daniel Pierre ha resultado ser el asesino confeso de su ex novia y amante, Sabrina Tverbouss-Twerdy, a la que descuartizó y repartió en bolsas.

Pero cuando le hizo el ofrecimiento, el jardinero no lo sabía, según declaró ante los Mossos d'Esquadra, a los que denunció el crimen en septiembre, y se ratificó ayer en el Juzgado de Instrucción número 7 de Figueres. Ante la insistencia de su jefe, Halile le acompañó a su casa pensando que se trataría de algo rápido. Una vez allí, Pierre esgrimió que no tenía llaves y le pidió que forzase una ventana. "Me dijo que lo hiciese solo, que no me ayudaría", relató ayer ante el juez. Halile sospecha que Pierre quería cargarle el asesinato.

El hombre huyó de la casa del asesino confeso temiendo por su vida

El jardinero obedeció, temeroso de perder su puesto de trabajo. Dentro de la casa, su jefe le enseñó una botella de vino que había en la mesa. "Le dije que no quería vino, sino tabaco, y me ofreció un paquete de Marlboro", recordó. Pero al intentar abrirlo se le cayó al suelo, donde vio "unos trapos manchados de sustancia roja". Pierre los "pisaba y estiraba", pero el jardinero no le dio importancia: pensó que era vino.

Entonces fue cuando, supuestamente, Pierre le propuso que guardara un secreto a cambio de mucho dinero. Y le advirtió que "tuviera cuidado" si no aceptaba, según su versión. Entonces les interrumpió el teléfono: la esposa de Pierre desde Bélgica. "Me dijo que vendrían al cabo de dos días y pensé que Pierre iba a preparar una fiesta para ella y sus hijos".

Pero no era eso. Pierre llevó a Halile hasta un dormitorio, donde había una nevera con "cuatro bolsas azules de plástico". Su jefe le pidió que abriese una. "Me di cuenta de que eran unas manos de una persona", dijo ayer al juez. Entonces se asustó, "temiendo lo peor". Pierre, según su versión, le condujo hasta el salón, donde había otra nevera. El jardinero contó que abrió otra bolsa. Era un pierna. Halile rompió un cristal y salió de allí corriendo y temiendo por su vida. Pierre declaró ante el juez en diciembre que le enseñó el cadáver para quitarse un peso de encima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2011