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Editorial:

Asfixia laboral

El récord de paro en febrero ratifica la debilidad de la recuperación, amenazada por el petróleo

El paro registrado en febrero confirma tristemente que la recuperación económica española es muy lenta y que no será suficiente para crear empleo neto y, en consecuencia, reducir el paro, durante 2011. Durante el mes de febrero, como estaba previsto, el registro de desempleados volvió a subir, en esta ocasión en 68.200 personas y llega ya a la cifra récord de 4,3 millones. Si los datos de paro son malos, los de contratación parecen incluso peores. El número total de contratos descendió casi el 9,5% durante el mes y el de contratos indefinidos cayó más del 8%. Todo lo anterior, más la bajada en la afiliación a la Seguridad Social, refuerza la tesis de que la reforma laboral, por sí sola, no genera empleo; solo favorece la creación de puestos de trabajo cuando sube la actividad económica.

La situación del mercado laboral es grave y no es momento de evasivas pueriles. Es cierto que a partir de marzo el desempleo puede empezar a descender muy lentamente y que la pendiente de caída se mantenga hasta los últimos meses del año, cuando puede experimentar algún repunte. Pero emergen dos factores dañinos para la tasa de paro (que medirá la EPA, y no el registro de parados). El peor, con mucho, es la subida del precio del petróleo, causada por las revueltas en el norte de África y Bahréin. Si el barril se mantiene por encima de los 100 dólares durante los próximos meses (en el sostenimiento de ese nivel influirá también la especulación en los mercados de futuros), la tímida recuperación económica, apenas un brote, se esfumará. Y lo mismo sucederá si el Banco Central Europeo comete el error de subir los tipos de interés para cortar las tensiones inflacionistas derivadas de las subidas del crudo. Puesto que las economías de Alemania y Francia están creciendo a buen ritmo, podría razonar equivocadamente el BCE, y la tasa de inflación de la eurozona se puede disparar hasta el 2% en 2011, un encarecimiento del dinero prevendría las subidas de precios.

Es probable, además, que cualquier tímida recuperación sea seguida inmediatamente por un aumento de la población activa. El panorama laboral, en conclusión, será oscuro incluso si no se aborta la reactivación y asistimos a una modesta creación de empleo durante los próximos meses. Porque una tasa de paro superior en todo caso al 19% durante el año constituye un esfuerzo ímprobo para las finanzas públicas. La Seguridad Social empieza a notar el impacto del coste del desempleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2011