El jueves pasado se cumplieron siete años desde que Encarnación Rubio fuese asesinada. Ella fue la primera mujer en morir a manos de un hombre -su marido- sobre el que pesaba una orden de alejamiento por su historial de malos tratos. Aquello no bastó y Encarnación terminó siendo atropellada hasta la muerte. Desde entonces, la vida para su familia ha sido un descenso a la tristeza y a la amargura. "Y aun así, salimos adelante, no sé cómo se hace, pero salimos", comentaba ayer su hija, Sonia Jiménez. "Porque somos muy fuertes. Y, tal vez, también nos empuja la rabia", le responde Aurora Cano, quien perdió a su hija Mercedes cuando su pareja la arrojó por un balcón en Andújar (Jaén) en 2001.
Los allegados se ven arrastrados a un laberinto financiero, judicial y asistencial
Las dos coincidieron ayer en Córdoba en el marco de las primeras jornadas que han reunido a familiares de víctimas mortales de la violencia machista en España. En total, unas 50 personas acudieron el sábado y ayer domingo a un encuentro que pretendía tanto canalizar el intercambio de experiencias, como ordenar las peticiones que quieren trasladar al Gobierno para que atienda a un colectivo que no hace sino crecer con cada asesinato de este tipo. De los dos días de jornadas se espera extraer, en un futuro, una completa guía de cómo actuar y coordinar los servicios para atender a las familias cuando ocurra un asesinato de este tipo.
La organización que convocó la cita es la asociación de ayuda a familiares de víctimas mortales de violencia de género Beatriz de Hinestrosa, fundada hace poco más de un año en Córdoba y presidida por Carmen Sánchez. La asociación nació para asesorar a los afectados, ya que el sufrimiento de los allegados supone una lucha diaria en varios frentes, no sólo en la difícil elaboración del duelo por la pérdida de un ser querido, sino también por el laberinto judicial, financiero y asistencial al que se ven arrastrados. "El aspecto económico es algo a lo que muchas veces no le prestamos atención pero hay que pensar que en muchos casos hablamos de víctimas jóvenes que tenían sus deudas o hipotecas. Los agresores siempre se declaran insolventes y las cargas recaen en las familias", apunta Carmen Sánchez.
Y Sonia Jiménez añade: "En las charlas que hemos tenido, nos hemos dado cuenta de que todos hemos tenido que hipotecarnos de alguna u otra manera para hacer frente a los gastos". Todo para pagar a los abogados, a los procuradores, a los forenses, a los psicólogos...
En la mente de los convocantes de estas jornadas está el redactar un borrador de proyecto de ley centrada en la atención a las víctimas de la violencia machista, ya que critican que la actual ley de violencia de género no es suficiente. "De la misma manera que existe una ley para las víctimas del terrorismo, creemos que es necesaria otra para todo el colectivo de personas que han sufrido la violencia de género", justifica Carmen Sánchez.
"Esto no se va a acabar. Todos los días hay casos. Y es necesario que la gente no se sienta sola, no tan sola como nos sentimos nosotros hace 10 años, cuando asesinaron a mi hija", reflexiona Aurora Cano. Para contactar con la plataforma se puede visitar la página de Internet www.beatrizdehinestrosa.com.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2011