A menos de 50 días para las elecciones municipales que tendrán en Barcelona la batalla más dura entre socialistas y convergentes, el alcalde Jordi Hereu y el candidato Xavier Trias se esforzaron ayer en desmentir los reproches mutuos que se cruzan PSC y CiU. "Si piensan que nuestro proyecto ya lo ha dicho todo, van arreglados", sentenció Hereu ante un millar de personas en el edificio Media-Tio del barrio 22@. "Soy de CiU, pero no quiero ser el alcalde de un partido, quiero ser el alcalde de Barcelona, de todos", remató Xavier Trias en su intervención en el Día de CiU, que reunió a 4.000 personas en el parque de la Ciutadella.
En esta misma línea de combatir tópicos y reproches, Hereu subrayó también su compromiso de "no subordinar nunca Barcelona a nada ni a nadie" y apostó por nuevos planes que generen actividad económica, "no para generar cumbres fool", en referencia a la convocada por Artur Mas el pasado día 25.
Mientras Hereu lanzaba este dardo, Trias hacía lo propio al prometer que no gobernará "de arriba a abajo, que no será un alcalde que imponga sus decisiones y que respetará las decisiones que se adopten, en referencia a algún acuerdo municipal adoptado por el pleno de Barcelona que finalmente no se llevó a la práctica.
Trias se presentó como el candidato de un proyecto regenerador y por eso reclamó el voto a la gente que no le ha votado nunca. Luego volvió a recurrir al tópico al prometer que abrirá "las ventanas" del Ayuntamiento y que ya está bien de "proyectos vacíos para ver, no para vivir", aunque no concretó a qué se refería. Lo que sí prometió, sin embargo, es construir "la mejor ciudad del bienestar del mundo".
Hereu, por su parte, no dejó pasar la ocasión para arremeter contra los recortes anunciados por el Gobierno de la Generalitat. "Preocupa que recorten la ambición, las ganas de hacer grande a Barcelona. Que recorten por recortar, porque no tienen ni ideas ni proyectos, mientras que nosotros tenemos sentido porque somos transformadores de la realidad", dijo.
Más allá de genéricas declaraciones, Hereu aludió también a esos proyectos concretos y anunció que quiere seguir con la recuperación del fondo marino y la construcción de la Sagrera, y continuar detrás de la evolución de los 73 barrios de la capital catalana. También abogó por que Barcelona sea "una ciudad en la que hablar" y algo más que sorprendió al auditorio: convertir la capital de Cataluña en la capital del cine. "Después de Hollywood, Barcelona. No tengáis ninguna duda", dijo Hereu entre aplausos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2011