Vemos en el periódico a combatientes de la oposición de Costa de Marfil pertrechados con ametralladoras y equipos de guerra modernos lo cual ya no es de extrañar porque lo mismo sucede con todas las fuerzas rebeldes de todas las guerras que en este momento se extienden a lo largo y ancho del mundo árabe.
Y la pregunta es: ¿quién les vende esas armas a civiles que antes no conocían lo que era un artefacto de matar ni pensaban en involucrarse en una contienda militar? Es posible que las grandes empresas de armamento estén ahora haciendo su agosto y vendan sus productos a diestro y siniestro, lo que nos hace pensar que a la globalización que nos invade lo mismo le da esclavizar a familias en crisis con onerosas mensualidades para sufragar sus bien promocionados teléfonos móviles, como aprovechar que el mundo arda en disturbios para aumentar ampliamente el negocio. Mientras unos pocos se enriquezcan con las miserias de las mayorías, el mundo irá de mal en peor, sin que haya por ahora ningún sistema político o ley social que les ponga freno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 2011