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Luz sobre el enigma Irurita

Un estudio asegura que el obispo no fue fusilado en 1936

Josep Aragonés tenía 13 años cuando en enero de 1939 se dirigía, junto a su padre y su hermano, a la misa de campaña que celebraban las tropas de Franco tras entrar en Barcelona. Al pasar junto al Palacio Episcopal vieron salir al obispo Manuel Irurita. "Señor obispo, creíamos que lo habían fusilado", le dijeron sorprendidos. "No griten, que me comprometen", respondió el prelado. Ayer, más de 70 años después, el doctor Aragonés asistió, junto a unas 150 personas más, a la presentación del libro Societat i Església a Catalunya, escrito por Joan Bada, profesor de la Facultad de Teología de Cataluña, en el que aporta pruebas que contradicen la versión oficial de que el obispo fue fusilado por los anarquistas en diciembre de 1936 en Montcada i Reixac.

Bada, ante la imposibilidad de consultar los archivos Vaticanos hasta 2033 (75 años de la muerte de Pío XII), ha consultado los fondos Tarradellas y Gomá y la correspondencia del canónigo Onaindía. "Solo quiero investigar la verdad, no desmitificar a nadie", aseguró Bada, que explicó que la documentación recoge cómo el propio Irurita y el dirigente anarquista Durruti sacaron tres millones de pesetas del Palacio Episcopal y solo se ingresaron dos; enumeró el testimonio de otros testigos que dijeron verlo con vida después de su fusilamiento y citó la aparición de su nombre en diferentes reuniones de religiosos. "Existen otros casos parecidos de prelados durante la II Guerra Mundial o la ocupación nazi", dijo el autor, que establece finales de 1941 o la segunda mitad de 1942 como las fechas en las que pudo morir o dimitir el obispo mártir. "Mi trabajo parecerá agridulce a muchos y no gustará, pero aguantaremos como hemos aguantado otros envites", concluyó Bada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de abril de 2011