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Crítica:JAZZ | F. Lechner

Acariciando un sueño

Todo empezó una noche, en la ciudad de Nueva York, hace 75 años. En aquella ocasión, Carlos Gardel no podía conciliar el sueño. Una melodía persistente le rondaba la cabeza. A la mañana siguiente, corrió a cantársela a Alfredo Le Pera, su letrista de cabecera, quien al punto tomó papel y pluma y comenzó a escribir: "Acaricia mi ensueño el suave murmullo de tu suspirar...".

Después de 75 años, otro ilustre argentino, Federico Lechner, vuelve a sentarse al piano ante la insistencia del respetable que ha acudido a escucharle al Café Central de Madrid. Un segundo de silencio. Lechner rebusca en su memoria una pieza con la que cerrar su actuación. De sus manos surge una melodía reconocible entre mil, la misma que inspiró a Gardel aquella noche de 1935. Pero Lechner es un músico de jazz. Su versión de El día que me quieras no tiene letra, pero sí sentimiento, y una emoción contenida que también acaricia el ensueño, a su modo.

Para nuestra fortuna, podrá escucharse al pianista durante toda la semana interpretando su Tango & jazz en la compañía de dos compatriotas, el baterista Andrés Litwin y el contrabajista Pablo Aslán, llegado desde Estados Unidos donde ejerce como director musical de Paquito d'Rivera.

Jazz con sabor a tango; tango con esencia de jazz. Porque la pasión no conoce de fronteras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2011