Ayer hablaba con mi compañero y ex camarada Jon Lasa:
-¿Qué piensas, Enrique, qué te parece que va a pasar en el Constitucional?
-Tengo buen pálpito, Jon. Creo que no puede confirmar la resolución de la Sala 61. Ahora bien , la verdad es que llevo con buen pálpito desde 2003 y no he acertado ni una, pero esta vez sí, verás Jon.
Jon Lasa es un hombre experimentado y jovial, transmite tranquilidad. Tuvo que marcharse al exilio a Alemania, huir frente a una petición del fiscal de doce años por pertenecer a una célula del PCE en Zaragoza. A su vuelta, ha sido protagonista de la historia de la izquierda vasca. Del EPK a Euskadiko Eskerra, de ahí a Izquierda Unida y ahora en Alternatiba. Siempre en la izquierda y siempre en la izquierda democrática, siempre opuesto a la violencia y siempre denunciándola. Ahora, después de una gestión ejemplar como concejal de deportes y de educación en el Ayuntamiento de Donostia, ha aceptado a regañadientes ir en las listas de Bildu.
Yo soy más joven que mi amigo, pero no puedo ni quiero olvidar que siendo niño, (pero con capacidad de entender y recordar) acompañé a mi madre a la Puerta del Sol a llevar ropa a mi tío Enrique, detenido y golpeado en la Dirección general de Seguridad. No fui a Jaén, a la cárcel, (la dispersión no es nueva) a verle pero sí mis padres que hacían el viaje desde Logroño con aquellas carreteras. Tampoco olvidan, ni quieren hacerlo, mis hermanas que, siendo unas niñas, vivían en Madrid en un piso al que en las madrugadas acudía la Social a buscar a miembros del PCE y se los llevaban detenidos a aquellas oscuras comisarías. Todos por pertenencia al Partido, que ya estaba instalado en la reconciliación, desde el cincuenta y seis, y que fue la primera organización democrática que condenó un asesinato de ETA.
Esta es la cultura que se halla en los genes de Alternatiba. Ahora, en vez de esperar las sentencias del Tribunal de Orden Público (TOP) esperamos la del Tribunal Constitucional, frente a las insidias que la Fiscalía y la Abogacía del Estado predica de nosotros, que podemos presumir de habernos opuesto a ETA de haber luchado por la Paz, por la Reconciliación y por la Democracia, (si bien un poco distinta a ésta) mucho antes que el PSOE, mientras los fundadores del PP no estaban precisamente en la clandestinidad, unos personalmente y otros como legítimos herederos de aquella cultura.
Como candidato, desde una perspectiva personal, la impugnación, el fallo del Tribunal Supremo, me causa una gran tristeza. Apostamos por la paz, procuramos la normalización, exigimos el rechazo a la violencia, como colectivo lo tenemos acreditado, lo plasmamos todo por escrito y aún así nos consideran parte de la estrategia de ETA a la que, por lo que dice, debemos obediencia. No importan los hechos, da igual lo que digamos, nos aplican esta nueva Ley de peligrosidad social o nos imputan auxilio a la rebelión.
¿Qué vamos a hacer? Pues esperar y el viernes comer unas txuletas, beber unas botellas de vino y tomar unas copas de cognac en Mamelena, (menos si el Constitucional revoca y más si confirma), donde hace poco compartimos mesa y mantel con unos amigos del grupo juntero del PP, seguir apostando por la paz, por el diálogo la normalización y la reconciliación, como siempre han hecho los que nos han precedido y sí, esperar que unos y otros no desperdicien las oportunidades de lograr la paz definitiva, que no sea la de los cementerios y seguir, de vez en cuando comiendo en Mamelena con los compañeros, bebiendo, en unas ocasiones más y en otras menos cognac.
.
Enrique Martínez es abogado y candidato de Bildu a Juntas Generales de Guipúzcoa
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2011