No soy portavoz de nadie, ni del Movimiento 15 de Mayo al que tengo la suerte de pertenecer, pero me impresiona mucho la forma que tenemos de llegar a acuerdos. En nuestras asambleas de Málaga no existe el voto en contra, cuando no se está conforme con alguna propuesta, se levanta la mano y se discute la opinión. Es nuestra forma de hacer la revolución, llegando a acuerdos mínimos muy razonables. Están terminantemente prohibidos los abucheos o las descalificaciones, todo el mundo tiene derecho a expresarse libremente.
El corazón de la revolución late y contagia al mundo entero, es la Spanish Revolution. Estos días me estoy reconciliando con la parte de la humanidad que creía perdida para siempre, tengo la imperiosa necesidad de abrazar y tocar a los demás como para terminar de creerme que lo que está sucediendo es real y no un bonito sueño.
Lo más interesante que estamos haciendo ahora es preparar primero la reforma de las ILP's (Iniciativas Legislativas Populares) ya sea a nivel nacional o autonómico que nos permitiría con bastantes menos firmas que ahora conseguir una consulta vinculante sobre temas que afectan a nuestras vidas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de junio de 2011