Pablo Ruiz Picasso apenas dejó un arte sin experimentar. Y el grabado no fue una excepción. Si bien es cierto que no es la técnica que primero le viene a la cabeza al gran público cuando se le pregunta. Por eso la exposición Picasso Grabador, organizada en Córdoba por BBK y que exhibe la Fundación Cajasur en su sala de la calle Gran Capitán hasta el 30 de junio, cobra especial interés. Acerca a todos el extraordinario dominio de la técnica que tenía el artista malagueño.
La muestra está integrada por 70 obras y ha sido expuesta recientemente en Bilbao. La selección de piezas repasa los primeros acercamientos de Picasso al grabado, desde sus incursiones a punta seca hasta el dominio de la aguatinta. También se detiene en el arte de la litografía, que apreciaba especialmente, y en su redescubrimiento de la utilización del linóleo, con el que terminó eliminando las fronteras entre arte y artesanía.
Los grabados de la exposición proceden del Museo de Cerámica de Vallauris y de colecciones particulares. La muestra incluye piezas en arcilla realizadas a modo de grabado, además de carteles y libros que ilustró el pintor. El primer trabajo data de 1899, cuando Picasso realizó su primer grabado, El zurdo, que representa a un picador de pie. En París, en 1904, realizó una de sus obras más representativas, La Comida frugal, en la que aparecen dos escuálidos personajes que pasaron a la posteridad. Su último aguafuerte en plancha de cobre, La mujer ante el espejo, lo realizó un año antes de morir en 1973.
Esta exposición es la primera gran apuesta de BBK, la propietaria de Cajasur. La entidad financiera ha constituido un Patronato y un Consejo Asesor de la Fundación Cajasur en el Palacio de Viana.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011