Con cuatro añitos de existencia y por fin con sede a tiro (su espacio en la antigua fábrica de la Coma-cros se pondrá en marcha durante la nueva temporada), el centro de artes escénicas El Canal de Salt/Girona tiene claro qué lugar ha de ocupar en el ecosistema artístico de Cataluña: debe tener un papel decisivo en la internacionalización de las artes escénicas del país. Así lo manifiesta Salvador Sunyer, su director. "Hay que especializarse, El Canal ha de llevar fuera la creación artística de aquí, ayudar a exportarla, de la mano del Festival Temporada Alta". Especial atención a la autoría catalana, sobre todo a la de textos dramáticos, la voluntad de dar un protagonismo a los creadores instalados en la zona Girona-Salt y la determinación de ofrecer un teatro para un público muy amplio y muy variado dando apoyo a la vez a la creación contemporánea son los otros ejes de El Canal, que el jueves presentó su programación para la temporada 2011-2012. En total son 13 los espectáculos que el centro producirá o coproducirá -con el Lliure, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), el CAET de Terrassa y el Théatre Archipiel de Perpinyà- y que se representarán en el Teatre de Salt, el Teatre Municipal de Girona, la Sala La Planeta y la Estació de Renfe de la ciudad.
El centro inaugurará su sede en la antigua fábrica Coma Cros
Junyent señala que destacar algunos títulos es cuestión de gustos, pero apunta lo nuevo de Carles Santos, Els urinaris públics europeus, obra sobre esos espacios con una visión de Marthaler a la valenciana; la obra de Pau Miró Els jugadors que dirigirá el mismo autor (con un reparto de campanillas: Andreu Benito, Boris Ruiz, Jordi Bosch y Jordi Boixaderas), y el Coriolà de Shakespeare que montará Àlex Rigola, una de las tragedias más difíciles del bardo -Ralph Fiennes la acaba de llevar este año al cine- y que el director planea poner en escena pensando en el 15-M. El protagonista lo encarnará Joan Carreras.
El fichaje de Rigola, director saliente del Lliure, por El Canal es una de las grandes novedades del centro. "Será director residente durante cuatro años, él quería alejarse un tiempo del mundo de la gestión y concentrarse en hacer teatro. Cada año hará dos o tres cosas. Esta temporada, además de Coriolà dirigirá Havanera, un laboratorio práctico de creación que se desarrollará en la sede de la Coma Cros -que culminará la primera fase de obras- y cuyo resultado se estrenará en el Teatre de Salt".
La programación tiene muchos otros atractivos: Un fràgil equilibri, de Edward Albee, dirigida por Mario Gas; una adaptación de El Canigó, de Verdaguer dirigida por Antonio Calvo; A vegades em sembla que et veig, proyecto de Mariano Pensotti sobre textos de, entre otros, J. M. Fonalleras y Empar Moliner; A louer, de la compañía de danza belga Peeping Tom; los clowns de Pàjaru, la mezcla de música popular catalana y electrónica S'ha acabat el bròquil, de la compañía Electrotoylets bajo dirección de Oriol Broggi, y Murmure des murs, de la compañía de la nieta de Chaplin, Aurélia Thierré, hija de los creadores del Circo Imaginario.
La temporada tiene un presupuesto de un millón y medio de euros, algo más reducido que la anterior. La pasada se ofrecieron 377 funciones que congregaron a 103.274 espectadores. Junyent confía en que el cambio político no signifique una pérdida de apoyo de las Administraciones al centro. Pero, inveterado pesimista, augura que vienen curvas "para lo que nos queda de vida".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011