Pelea contra la alergia al tiempo que atiende una agenda propia de una estrella hollywoodiense en plena gira promocional de una película. Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) hace balance de su tercera temporada en la NBA con tanto optimismo por el presente como incertidumbre por el futuro. El cierre patronal y la posibilidad de convertirse en agente libre a final de curso, cuando acabe su contrato con Portland, le abren las puertas a un posible traspaso y al regreso a Europa.
Pregunta. ¿Qué ocurrió el verano pasado, cuando se habló tanto de su salida de la NBA?
Respuesta. No lo sabría explicar. Fue, sin duda, el momento más difícil de mi carrera. Me metieron muchos pájaros en la cabeza sobre la posibilidad de salir y volver a Europa. Al final, te creas tu propia película y no sales de ella. Me dediqué a pensar demasiado en el futuro en vez de centrarme en el presente, en mi contrato y en jugar en la mejor Liga del mundo. Cuando empecé esta temporada, lo hice con una mentalidad totalmente diferente y me ha ido mucho mejor.
"El horizonte no es solo Barcelona o Madrid. Estoy acostumbrado a vivir fuera de casa"
"Siempre he intentado hacer muchas más cosas que tirar de tres puntos"
P. ¿Se llegó a ver fuera?
R. Sinceramente, pensaba que era imposible salir. Mucha gente me hacía creer lo contrario, pero yo estaba convencido de que me quedaría. En aquel momento tuve un cara a cara con los propietarios de la franquicia y demostraron de verdad que me querían.
P. ¿Qué conclusiones saca de su tercera temporada en Estados Unidos?
R. El balance es positivo. Sobre todo, porque he disfrutado muchísimo en la pista. Tuve una reunión muy honrada con Nate [McMillan, su entrenador] en la que expusimos todo lo que yo creía que podía aportar al equipo y lo que él quería de mí. Fue muy positivo para los dos y dio sus frutos. Además, con la lesión de Brandon Roy, llegué a tener una media de casi 30 minutos y el equipo jugó a un gran nivel. Gracias a eso, la gente descubrió que era más que un simple jugador exterior y que podía aportar muchas más cosas. He participado mucho más en el ataque y defensivamente también he dado un paso adelante.
P. ¿Le ha condicionado después el récord de triples en su primera temporada?
R. Sí. Me sorprendió el récord y la forma como me acomodé a la posición. Me sentía bien en la línea de tres, pero enseguida intentan encasillarte y te etiquetan como un jugador exterior. No soy un mal tirador, pero nunca he sido un especialista como Ray Allen o Navarro. Siempre he intentado hacer muchas más cosas que solo tirar de tres puntos.
P. ¿Está eso superado?
R. Sí. Ya no estoy encasillado. Ese papel lo voy a seguir teniendo y, cuando tenga un tiro exterior, lo voy a lanzar porque se me exige también lanzarlo. Pero ahora tengo más jugadas con la pelota en las manos, pick and rolls... He hecho un buen tándem con Lamarcus [Aldridge] y eso ha beneficiado al equipo. Cada año cambian las cosas, pero la próxima temporada espero que me den las mismas oportunidades que he tenido durante estos cuatro meses.
P. ¿Es una incertidumbre o una oportunidad acabar su contrato la próxima temporada?
R. Es una oportunidad. Sería el primer año de mi carrera en el que podría decidir sobre mi futuro y eso es muy importante. Pero, por lo que pasó el año anterior, intento centrarme en el día a día y disfrutar de lo que tengo. Y lo que tengo ahora mismo es un contrato con Portland.
P. Pero también tiene más probabilidades de ser traspasado.
R. Mientras no se resuelva el tema del cierre patronal, todos tenemos la misma incertidumbre de futuro. Quizá el club no se quiera arriesgar a no obtener nada a cambio, pero también está en su derecho de renovarme. Así que todo es posible.
P. Si se concretase el cierre patronal, ¿cuál sería su futuro?
R. Si la NBA se cerrase durante un año, me plantearía soluciones para no estar parado. La cosa cambia si es cuestión de uno o dos meses. No me arriesgaría a firmar con nadie para luego dejarle tirado y regresar. Ya veremos cuándo se resuelve todo.
P. Si se marcha de la NBA, ¿el horizonte es solo Madrid o Barcelona?
R. El horizonte es Europa... No tiene por qué ser solo España. Aquí tengo muchos amigos, pero hay equipos europeos de grandísimo nivel que siempre han preguntado por mí y eso es un orgullo. Si saliera de Estados Unidos, ya estoy acostumbrado a vivir fuera de casa y podría hacerlo algún año más.
P. ¿Qué tendría que tener el proyecto para que le convenciera? ¿Primaría lo deportivo, lo económico, lo familiar?
R. Todo. Quiero un proyecto de futuro en el que pueda conseguir títulos, sobre todo la Euroliga. Quiero ganarla. Es la mejor competición europea. Este año estuve en Barcelona, animando al Madrid, y me encanta el ambiente que se vive en la pista y las gradas. Solo la pude jugar un año, con el Joventut, pero sin posibilidades de alcanzar la final four. Me gustaría estar en un equipo con el que pudiera aspirar a la Euroliga.
P. ¿Qué consejo le daría a Ricky Rubio ante la posibilidad de dar el salto a la NBA?
R. Va a tener muchísima competencia. Va a tener momentos buenos y malos... Es imposible estar al ciento por ciento durante tantos partidos y hay que ser muy fuerte mentalmente. Él es listo y está capacitado para responder a las expectativas.
P. ¿Tiene la selección española ganas de revancha tras el Mundial de Turquía?
R. Más que ganas de revancha, queremos recuperar nuestro juego. En el Mundial nos eliminaron con un triple casi desde el medio campo, pero eso fue una anécdota. No podemos engañarnos. No se vio a la selección que todo el mundo acostumbraba a ver.
P. ¿Qué falló?
R. Fue difícil jugar sin Pau [Gasol]. La pretemporada la hicimos con José [Calderón] y luego se lesionó. Todo eso nos perjudicó. Pero no hay que poner excusas. Los jugadores que estábamos teníamos muchísimo talento y no fuimos capaces de demostrarlo. No dimos la talla y en Lituania hay que responder. Queremos ir a los Juegos Olímpicos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011