Un nuevo temblor de magnitud 2 en la escala Richter agitó Lorca otra vez al filo de las dos de la tarde de ayer. La ciudad, con miles de edificios apuntalados y pendiente de las réplicas, ha vuelto a recordar los movimientos de tierra del 11 de mayo que, con magnitudes de 4,5 y 5,1, respectivamente, causaron la muerte de ocho personas y cuantiosos daños materiales.
Los lorquinos ya han limpiado gran parte de los escombros de sus calles, pero observan cada día cómo siguen teniendo que derribarse edificios; ya existe el cálculo oficial de que podrían ser 500 finalmente. Mientras se intenta recuperar la calma con iniciativas como la de "Lorca, abierta por restauración" -visitas guiadas para ver cómo recuperan edificios emblemáticos-, muchos vecinos confiesan que están "aterrados" con la posibilidad de que réplicas como la de ayer afecten a sus casas.
Los arquitectos y los técnicos municipales que siguen comprobando el estado de las viviendas en Lorca creen que los inmuebles que están en peor estado sí pueden verse dañados por esos movimientos, ya que las réplicas no ayudan a estabilizar las estructuras.
En barrios como San Cristóbal o La Viña, los vecinos vivieron el nuevo terremoto con mucha intranquilidad. "Los nervios están a flor de piel", decía un lorquino que tiene su casa dañada y marcada con el punto rojo. "No creo que pueda volver a mi casa en mucho tiempo y temo que alguna de estas réplicas termine por echarla abajo", aseguraba. "Ahora cada vez que notamos un temblor salimos todos corriendo", dice otro.
Según el Instituto Geográfico Nacional, el epicentro del temblor, una posible réplica de los terremotos de hace un mes, se situó esta vez en el sudeste de Lorca. Estos movimientos están siendo constantes desde hace más de tres semanas en toda la zona sur-sureste de España.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011