Se recuesta en un sofá de la alcaldía con esa holgura corporal que evidencia satisfacción y objetivo cumplido o incluso superado. El alcalde de Ourense en funciones y candidato a repetir, el socialista Francisco Rodríguez (Ourense, 1954) se enteró unas horas antes de esta entrevista de que el BNG negociaría con él la reedición del bipartito. Una semana antes, tuvo ya la satisfacción de haber empatado a 11 concejales con el PP, tras aumentar tres, y de convertirse en el candidato del PSOE de España que más creció en votos en las municipales. Le felicitaron Zapatero y Rubalcaba. Explotó una campaña de bajo perfil político, presidida por el lema Ourensán coma ti.
Pregunta. ¿Cree que el aumento de sus apoyos se debe a la gestión o a que ha recogido los votos del PP antibaltarista?
"Aquí funciona el acarreo de votos, es el modelo que sale reforzado"
"No aspiro a nada, no hay nada mejor que ser concejal de tu pueblo"
"Lo de Baltar merece reflexión, quizás nosotros nos equivocamos"
"La gente quiere trabajar y eso es lo que se le ofrece a los ediles del PP"
Respuesta. Dicen que me votaron los descontentos del PP y del BNG, pero eso no se corresponde con los resultados reales. Yo creo que la clave del éxito fue la unidad de esta organización frente a la crisis interna de otros dos partidos. Este es el éxito de la unidad interna de un partido, y también la gestión de un gobierno que, más allá de una pequeña confrontación puntual, gestionó sin estridencias, con lealtad y cumpliendo los compromisos asumidos.
P. Habla de un gobierno estable, pero el BNG, que perdió tres de sus seis concejales, dice que el PSOE lo fagocitó.
R. Creo que esto no es así. Si nosotros ganamos 4.500 votos con respecto a las anteriores municipales, si el PP perdió 5.000 y el BNG, 6.000, no salen las cuentas. En Lugo, el BNG no estaba en el Gobierno local y perdió también apoyos. En A Coruña se fagocitaron mutuamente. Como en Santiago.
P. La candidata del BNG, y teniente de alcalde en funciones, Isabel Pérez, tardó casi una semana en despejar la incógnita de un pacto con el PP. ¿Temió que eso ocurriera?
R. Tuve claro siempre que el BNG no iba a entrar en una provocación del PP, que no ha hecho más que demonizar a los bipartitos. Mientras no se reforme la Constitución, los gobiernos de coalición son legítimos y representan la voluntad de la mayoría de los electores. Y los ourensanos le dieron la confianza mayoritaria al Gobierno de coalición de los últimos cuatro años. Por otra parte, resultaría difícil para el BNG hacer oposición a los proyectos que están en marcha, o que ellos mismos iniciaron, o que iniciamos nosotros con su respaldo. Sería una situación absurda.
P. ¿Está dispuesto a mantenerles las tres concejalías?
R. Ahora iniciamos la negociación con el BNG pero yo creo que llegaremos fácilmente a acuerdo. Mucho más que hace cuatro años. No sé ni lo que piden, pero creo que ni ellos ni nosotros iremos con imposiciones, sino con buena voluntad y anteponiendo el interés de la ciudad al de los partidos. Sin ser tiquismiquis tiene que haber, desde luego, una proporción con respecto al número de concejalías.
P. Ha sido el candidato socialista que más creció en apoyos de España. ¿Esto le da alas para aspirar a algo más en el PSOE?
R. No, no. Yo creo que no hay nada mejor que ser concejal de tu pueblo. Yo siento ahora más el peso de la responsabilidad que hace cuatro años, y eso es porque ahora conoces más la realidad de las cosas, sé que son momentos difíciles y nosotros tenemos un compromiso muy grande de apoyar a los más desfavorecidos. No me siento ni más ni menos importante que antes, sino solo agradecido con los ciudadanos. No quiero ser ni secretario general ni aspirar a las primarias.
P. Y la irrupción de Democracia Ourensana (DO), ¿a qué atribuye ese gran respaldo a una formación que cuestiona el papel de los políticos y que se ha situado con dos concejales?
R. Creo que asistimos a un momento de degradación de la política y que somos los propios políticos quienes más contribuimos. Hay mucha gente dolida con ello y que acaba apostando por estas opciones. Respecto a DO, primero, respeto a la gente que optó por respaldarla, ya que el apoyo por ideología o por interés es igual de legítimo y, bueno, sinceramente, debo de reconocer que no esperaba ese crecimiento tan grande. Ahora confío en que tanto DO como el PP hagan una oposición constructiva y de respeto, aunque sea dura.
P. ¿Y contaba con que el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, sobrepasara aun más su éxito en la provincia, desbancando a los socialistas de alcaldías emblemáticas como O Carballiño, o quedando sin oposición en municipios como el de Muiños?
R. No es fácil de explicar y mucho menos de entender este crecimiento del PP. Creo que hay que diferenciar entre el modelo Baltar y el modelo del PP. El modelo PP pierde en la ciudad y el modelo Baltar arrasa en la provincia, y esto no lo esperábamos.
P. Los dos son Baltar. Pero pierde el hijo y gana el padre. ¿A qué lo atribuye?
R. A que ese modelo Baltar que utilizó la Diputación provincial de Ourense durante tantos años como una red clientelar para consolidar el poder ha sido rentable en las urnas aun sin el respaldo de la Xunta, que antes le concedía todas las subvenciones que él filtraba. Ahora, sin ese respaldo, crece en votos. Yo creo que los sociólogos y los politólogos deben estudiar este fenómeno de respaldo a un modelo caduco basado en las prebendas y que tiene un nivel de apoyo tan grande en esta provincia tan atrasada.
P. ¿Cree que el proceso de oposiciones que abrió antes de los comicios, con hijos de numerosos concejales aprobados, estimuló el trabajo electoral de estos?
R. Creo que las expectativas de los que están ya contratados y de los que esperan estarlo, genera un movimiento electoral grande. Pero también creo que esto merece una reflexión profunda por nuestra parte, porque a lo mejor nos equivocamos nosotros.
P. ¿Se equivocaron al denunciarlo? ¿Opina que es rentable para Baltar que se hable de él aunque, en este caso, sea mal?
R. ¡Claro que eso le da votos! La gente nos comenta que si quiere trabajar tiene que ser del PP. Nos dicen: "Vosotros estáis con esas cositas de apuntarse en la lista, de los méritos y del currículum". La gente quiere trabajar y eso es lo que ofrece Baltar a sus concejales en esta provincia envejecida y falta de expectativas. Aquí funciona eso, funciona el acarreo de votos y funcionan los empadronamientos... Este es el modelo que sale reforzado en el siglo XXI en Ourense.
P. ¿Debería haber actuado ya la Fiscalía?
R. Sobre la Fiscalía no quiero opinar. ¿Cómo se puede permitir que contrates a una persona en la institución pública para que acepte ir en tu lista como pasó aquí con el ex árbitro de fútbol Bernardino González?
P. ¿Y el fracaso electoral de Baltar Blanco se explica por la ausencia de control de la Diputación de sus militantes en la ciudad?
R. La apuesta del candidato, Rosendo Fernández, era la apuesta del presidente provincial, José Manuel Baltar Blanco. Ahora dice que la apuesta de la ciudad no era la más importante para su partido, pero lo cierto es que quedaron constatadas en las urnas la confrontación y las heridas que emanan del congreso provincial que ganó él al candidato de Feijóo. El desencuentro de la gente del Partido Popular de siempre con Baltar se palpaba en las calles de la ciudad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011