Era una nota al margen en Washington. Había estudiado en la Universidad de Wisconsin, no en Princeton, Yale o Harvard. Fumador empedernido, a pesar de su asma, era tan orondo que la revista Time le llamó en 1992 un "muñeco Michelin con bastón". Se apoyaba en uno tras serle implantada una rodilla de titanio.
Aun así, su criterio y capacidad para la negociación le convirtieron en uno de altos funcionarios más respetados en ambas partes del espectro político de EE UU. Uno de los mayores logros de Lawrence Eagleburger fue evitar una airada implicación de Israel en la primera Guerra del Golfo. Su fracaso, no poder impedir que la desintegración de Yugoslavia acabara en una cruenta guerra. Eagleburger falleció el sábado a los 80 años en Charlottesville, Virginia, por una neumonía.
Nacido en 1930 en Milwaukee, Wisconsin, fue desde joven un republicano moderado, con una tendencia a llamar a las cosas por su nombre. Con esa honestidad llegó a ser uno de los asesores más cercanos de Henry Kissinger. Tal era la entrega de Eagleburger a su trabajo, que en 1969 se desmayó, exhausto, en su oficina. Regresó al puesto en 1973, tras un breve empleo ante la OTAN. El demócrata Jimmy Carter le eligió para que fuera embajador en Belgrado justo en los años previos y los meses posteriores a la muerte del dictador Josip Broz Tito. Años después, advertiría a Slobodan Milosevic en contra de tratar de imponer la supremacía serbia en los Balcanes con el uso de la fuerza.
En 1982, Ronald Reagan le nombró asistente del secretario de Estado para asuntos políticos. George Bush padre le elevó a subsecretario de Estado en 1992. Desde ese puesto, durante la primera Guerra del Golfo se encargó de que el primer ministro israelí, Isaac Samir, no respondiera a los ataques con misiles de Irak, para no menoscabar los apoyos que EE UU tenía en el mundo árabe a su invasión, cuyo objetivo final era liberar a Kuwait. Tal fue su éxito que cuando el secretario de Estado James A. Baker III dimitió en 1992, para dedicarse a la infructuosa campaña de reelección de Bush, Eagleburger le sucedió. Fue el primer diplomático de carrera en ocupar el puesto, y el segundo en hacerlo durante menos días: solo 42.
Según los diarios estadounidenses, era la única persona a la que Kissinger permitía llevarle la contraria. En su partido, no siempre contentaba a la mayoría. Sobre la segunda invasión de Irak, dijo en la cadena Fox: "Estoy muy asustado de que convenzan al presidente de que pueden lograr el derrocamiento de Sadam de una forma barata y que acabemos empantanados porque no lo planificamos de una forma adecuada".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011