Joaquín Ripoll presidirá hoy su último pleno en la Diputación de Alicante. El presidente provincial del PP, defenestrado por el campismo, se retira discretamente y opta por evitar las estridencias. Aunque la procesión va por dentro, los ripollistas intentan mantener las formas para intentar salvar el tipo de cara a los nuevos tiempos.
Luisa Pastor, alcaldesa de Sant Vicent del Raspeig y viuda del consejero José Ramón García Antón, se convertirá en la nueva presidenta de la Diputación de Alicante. El campismo asume el mando y la plaza, y deja reducida a la mínima expresión a los afines al ex presidente Ripoll, que solo retiene a cuatro diputados, a expensas de un recurso judicial de la actual vicepresidenta, Mari Carmen Jiménez, que exige que se aplique la Ley d'Hont. Ayer los ediles de La Vega Baja presentaron al juez una lista de consenso, dos para Camps y uno para Ripoll, la excaldesa, Mónica Lorente.
Pastor rebajará el número de asesores y de laborales en la Corporación
El próximo sábado en la inauguración del Festival de Cine de L'Alfàs del Pi, Ripoll protagonizará su último acto institucional. El miércoles de la próxima semana se celebrará el pleno de toma de posesión de Luisa Pastor como presidenta. El nuevo mandato estará más centrado en la gestión. Pastor tendrá como principal valedor a César Augusto Asencio, alcalde de Crevillent, y hombre de confianza de José Ciscar.
El problema de la nueva Diputación es que hay un excesivo número de alcaldes en el gobierno, que se centrarán en la gestión municipal antes que en la labor en la Diputación. De los 20 diputados que ha obtenido el PP tan solo tres (Juan Ramón Varó, Manuel Pérez Fenoll y Mari Carmen de España), esta última hija del ex presidente de la Diputación, Julio de España, son los únicos concejales. El resto, es decir, 17 son alcaldes.
En esta nueva Corporación la prioridad será la "austeridad y la gestión", según fuentes consultadas. De hecho, de los 73 asesores en nómina que tiene Joaquín Ripoll, la nueva presidenta tiene previsto rebajar esta cifra a la mitad, así como también está barajando prescindir, en buena medida, del excesivo número de personal laboral que durante los últimos años han encontrado acomodo en la Corporación.
La llegada de Pastor a la presidencia de la Diputación de Alicante servirá para tender puentes con la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, enfrentada por personalismos durante los últimos años con Ripoll, y con otras alcaldesas de la provincia. Al tiempo que es previsible que el propio presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en los próximos meses escenifique su apoyo, económico y político, a proyectos como el Museo Arqueólogico de Alicante (Marq) o el ADDA (Auditorio de la Diputación de Alicante), proyectos a los que la Generalitat debe varios miles de euros.
Y en esta nueva etapa del posripollismo, las alcaldesas de Alicante, Sonia Castedo, y la de Elche, Mercedes Alonso, escenificaron la semana pasada su sintonía. La primera edil de Alicante en uno de sus primeros actos públicos también quiso reunirse con Sebastián Cañadas, alcalde de Mutxamel y aspirante a diputado provincial defenestrado por el campismo. Sin embargo, Castedo con Pastor todavía no se han visto oficialmente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011