Estamos inmersos en una tercera revolución industrial, las noticias fluyen a una velocidad de vértigo y los canales de comunicación se multiplican. Y ante este nuevo escenario, la diplomacia pública necesita adaptarse. "Estamos intentando entrar en esos nuevos medios, pero no lo hacemos bien", admitió Jeffrey E. Galvin, portavoz y agregado de prensa de la Embajada de EE UU, que participó ayer en una mesa redonda de un curso de verano de la Universidad de Alicante sobre Diplomacia pública y medios de comunicación.
El problema radica en que la difusión de los mensajes oficiales de los Gobiernos a través de las redes sociales requiere mucho "esfuerzo, dinero y tiempo", admitió Galvin. Pero todos coincidieron en que la credibilidad en Internet "debe tener el respaldo de un medio de comunicación tradicional". El reto de la diplomacia es que no se puede prescindir del cara a cara con los líderes internacionales, ni de los grandes medios de comunicación, pero al mismo tiempo hay que estar presente en la web 2.0.
Un 40% de jóvenes se enteraron por la red de la muerte de Bin Laden
Felipe Santos, profesor de Comunicación en la Universidad de Villanueva, recordó que la información es poder y "hoy esa información circula más barata que nunca y a una gran velocidad, y eso cambia el paradigma". En la actualidad, 300.000 ONG compiten con 200 Estados por conseguir que sus mensajes lleguen a los medios, dijo el experto en comunicación quien dio una cifra reveladora: el 40% de los jóvenes entre 18 y 34 años se enteraron de la detención de Bin Laden a través de Internet. La periodista y subdirectora de EL PAÍS, Berna González Harbour, moderó la mesa redonda en la que Santos resaltó que "cada uno es un productor de información, pero no todos tienen la misma credibilidad" y recordó cómo en Twitter tan importantes son los que te siguen como las personas que tú sigues. "El diálogo es constante, por eso la diplomacia del siglo XXI debe aprender a escuchar", comentó Santos. María Teresa Laporte, profesora universitaria y experta en comunicación, hizo un alegato hacia los medios tradicionales que "no responden a las estrategias de un Gobierno, aunque haya medios públicos que, sin ser subordinados, son aliados de los Gobiernos", y citó el caso de Al Jazeera.
El público preguntó sobre la diferencia entre un medio creíble y veraz, se cuestionó el caso de la Comunidad Valenciana donde el Gobierno hace un uso "indecente" de los medios convertidos en "aparatos de propaganda". En la rueda de prensa posterior al debate todos coincidieron en que la diplomacia y los medios de comunicación son "aliados naturales", unos requieren noticias y otros las facilitan, el problema surge cuando unas informaciones cuestionan a un Gobierno, entonces se busca la complicidad y no mentir.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011