"Fuerte vigilancia" son las palabras mágicas que en el argot del Banco Central Europeo (BCE) equivalen a una subida de los tipos de interés. Y su presidente, Jean-Claude Trichet, no suele defraudar las expectativas. Todo apunta a que el eurobanco anunciará hoy una nueva subida del precio oficial del dinero, hasta el 1,5%. Trichet así lo indicó en la reunión de junio. El contexto ya no es el mismo: la cotización del petróleo se ha relajado, los precios no subieron en junio y, sobre todo, el incendio fiscal vuelve a golpear con fuerza en los mercados, después de la fuerte rebaja de la nota de solvencia de Portugal por parte de Moody's. Pero nadie espera que todo eso se traduzca en un cambio de guion en la reunión del consejo de gobierno del BCE, que a media tarde de hoy decidirá sobre los tipos de interés.
Los mercados y el euríbor (el índice de referencia de las hipotecas) ya descuentan subidas de tipos hasta el entorno del 1,75%, según Bloomberg. Y la mayoría de economistas y casas de análisis consideran que ese valor se alcanzará en otoño, para acabar 2011 en torno al 2%. Sin embargo, las graves dificultades de los países de la periferia (tanto en los mercados de deuda como en su frágil recuperación, que se ha transformado en recaída en la recesión en los casos más agudos) y la recuperación del euro (con una fortaleza que en la práctica ya supone una política monetaria más restrictiva) juegan en contra de posteriores subidas.
El euro cayó ayer contra las principales monedas -dólar, yen japonés y franco suizo-, pero sigue claramente por encima de los 1,4 dólares por unidad. Además, el último dato de inflación indica que la subida interanual de los precios se mantuvo en junio en el 2,7%, la misma cifra que el mes anterior, según Eurostat. Ese dato está por encima del objetivo del BCE (algo por debajo del 2%), pero la caída del precio del petróleo por las dificultades en la recuperación mundial augura futuras bajadas a lo largo del año. A pesar de todo, varios miembros del BCE han hecho hincapié en los últimos días en que siguen existiendo presiones inflacionistas y en que el banco central actuará para alcanzar ese objetivo del 2%.
El BCE se ha anticipado a las subidas de tipos de los grandes bancos centrales del mundo: la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón mantienen el precio del dinero en el mínimo histórico, en torno al 0%. Pero las subidas son la tónica en otros países: China subió ayer los tipos básicos de préstamos y depósitos un cuarto de punto -la tercera alza en lo que va de año-, y Suecia subió esta semana las tasas hasta el 2%.
Más allá de los tipos, la reunión del BCE es importante por las declaraciones de Trichet, especialmente en lo relativo a la participación de la banca en el nuevo plan de rescate a Grecia y acerca de las últimas decisiones de las agencias de calificación, relativas a Portugal y a la posibilidad de rebajar la nota de Grecia a suspensión de pagos si se produce la reestructuración suave de Grecia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011