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Coren y una firma vasca se disputan el negocio de las patas de pollo

Outro Polo demanda a la empresa ourensana por quedarse con sus clientes

La empresa ourensana Coren tendrá que responder judicialmente por un supuesto delito de competencia desleal. La sociedad anónima vizcaína Outro Polo la ha demandado judicialmente acusándola de "destruir completamente" su negocio de exportación de patas de aves -subproducto que compraba a la ourensana mediante contrato-, de quedarse con su cartera de clientes, con su maquinaria y hasta con sus cajas de embalaje. La sociedad vasca asegura haber perdido siete millones de euros. En septiembre se celebrará en Ourense una vista previa al juicio.

Outro Polo es una empresa "emergente, pionera, nueva en España y una de las únicas de Europa" dedicada al procesado de patas de pollo que destina a países asiáticos. La sociedad bilbaína vio claro el negocio de la exportación de las patas de pollo en el año 2006. La sociedad vasca valoró que se trataba de un subproducto cuyo desecho tenía un coste económico considerable para las empresas agroalimentarias que deben desprenderse de estas partes de forma controlada. Y decidió lanzarse a la comercialización.

La factoría gallega rompió el contrato y "siguió usando las máquinas"

La empresa vasca asegura que contactó con Coren para comprarle las patas de los pollos considerando el gran volumen de producción de la ourensana. Sostiene que creó una red de clientes en diversos países asiáticos para iniciar el negocio de exportación del producto.

Outro Polo ideó un método por el que las patas de pollo de las que Coren se deshacía masivamente podrían salir "escaldadas, peladas, empaquetadas y embaladas en cajas de cartón y congeladas". Le hizo la oferta a la factoría ourensana que, según consta en el texto de la demanda, "se negó a hacer las inversiones necesarias para el procesamiento del producto y solo aceptó colaborar si "el proyecto le salía a coste cero".

La sociedad vizcaína compró en Dinamarca, a Linco Foods -"a un coste elevado", porque "se fabrica bajo pedido"- la maquinaria procesadora que se instaló en "las dependencias de Coren". Outro Polo, que se "comprometía a absorber toda la producción" a la ourensana, aportaba, además, las cajas de embalaje para empaquetar el producto.

Tres años después del acuerdo empresarial, "Coren debió de caer en la cuenta de que este era un gran negocio que crecía exponencialmente en beneficios, por la cantidad de producto que era capaz de absorber el mercado asiático" y "codiciosa", la empresa ourensana "desarrolló una estrategia para vender directamente las patas de pollo" y romper el contrato comercial con la empresa que presenta la demanda, sostienen estos empresarios.

Coren "explotó su posición dominante forzando la ruptura del contrato que le impedía suministrar a terceros" sin el visto bueno de la asociada en el negocio de las patas de pollo. Así consta en la demanda judicial en la que, además, Outro Polo destaca que Coren dejó de suministrar mercancía en junio de 2010 pero "siguió utilizando la maquinaria y las cajas de embalar" de la empresa vasca. Ésta asegura que tiene constancia de que la factoría ourensana se ha quedado con su red de clientes en Asia.

La ruptura del contrato se produjo después de que Coren "impusiera incondicionalmente y sin posibilidad de negociación ni de acudir a un arbitraje" una subida "del cien por ciento" en el precio de las patas de las aves convirtiendo "el próspero negocio de Outro Polo en una ruina". Ambas empresas mantenían, además, una discrepancia respecto al aval inicialmente pactado que facilitó la ruptura.

La "estrategia planificada" de la avícola ourensana habría estado encaminada, según la empresa demandante, a expulsar a Outro Polo del mercado asiático para quedarse en exclusiva con él "valiéndose de la dependencia" que esta tenía del único suministrador de patas de pollo con producción suficiente en España. Coren no ha contestado al ofrecimiento de este diario para recoger su versión.

Producto de consumo prohibido en Europa

Las patas de las aves de Coren que compraba y procesaba en las instalaciones ourensanas la empresa con domicilio social en el País Vasco Outro Polo, se destinaban al mercado asiático ya que en Europa está prohibido el consumo humano, motivo por el que las fábricas de pollos se deshacen de este subproducto.

Las patas de estas aves están formadas básicamente por piel y tendones y tienen multitud de huesos pequeños que hacen especialmente difícil su ingesta. Sin embargo, en Asia -en donde, como en algunos países latinoamericanos, el mercado es amplio- constituyen un producto demandado y muy valorado por los consumidores.

Los representantes de Outro Polo sostienen que su mercado estaba en plena expansión cuando la empresa avícola ourensana con la que estaba asociada, y que hasta entonces prescindía del subproducto, rompió "unilateralmente" el contrato y "se quedó con el negocio".

"Tenía fácil el acceso a nuestra cartera de clientes porque se quedó con las cajas de embalaje en donde figuran las direcciones de nuestros compradores", sostiene la empresa demandante que acusa a la ourensana de competencia desleal por haberla expulsado del floreciente negocio y quedarse con él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011

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