Será el festival internacional del mundo celta más gallego de la última década y "el más económico de España". Con el "Año de la música de Galicia" por bandera, esta tarde echa a andar la XXVII edición del Festival de Ortigueira, la cita musical por excelencia para los amantes del folk o de la fiesta a secas, que aspira a congregar a 90.000 visitantes. Serán cuatro días, hasta el 10, y 15 conciertos gratuitos con la gaita como eje argumental y la crisis como telón de fondo. Los apuros económicos han forzado recortes en las nóminas y en los artistas invitados, han suprimido los conciertos de la última jornada y cobrarán por aparcar en una explanada vigilada. Así cuadrarán las cuentas de un festival que maneja medio millón de euros, un 28% menos que en 2008, el mejor de su historia.
La organización del festival, que coordina el Ayuntamiento con el patrocinio de la Xunta, la Diputación y Estrella Galicia, ha optado por desterrar experimentos y relanzar los sonidos galaicos de la mano de Luar na Lubre y Berrogüetto como estrellas de cartel, junto al flautista irlandés Brian Finnegan, los estadounidenses The Elders y la banda escocesa Skerryvore. Completan el plantel The Urban Folk Quartet, David Pasquet group, Rua Macmillan trío, Searson, de Inglaterra, Bretaña, Escocia o Canadá, junto a los debutantes gallegos The Crass. La nota exótica la ponen los andaluces Stolen Notes, que se estrenan esta noche junto a los gallegos Ulträquäns y a Óscar Ibáñez&Tribo. 250 personas, entre ellas la Guardia Civil, policía local y autonómica, voluntarios de Protección Civil y efectivos de limpieza, velarán por la seguridad y la higiene.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011