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Reportaje:

Un clan para la comedia

'Un mundo casi perfecto' vuelve a unir en la dirección a Esteban y José Miguel Ibarretxe - Su hermano Javier produjo la película

Los cuatro hermanos Ibarretxe vuelven a unir su trabajo en una película. Esteban y José Miguel escribieron el guión y dirigieron Un mundo casi perfecto, que fue producida por Javier y Santi compuso la música original que se escucha en el filme. Como ya hicieron en Sabotage (1999), el clan Ibarretxe se enredó en una comedia que, tras su estreno en el Festival de Málaga 2011, llega mañana a las pantallas. Los actores Javier Merino y Antonio Dechent son los protagonistas de una historia en la que la desdichada vida de un guionista en horas bajas se enreda al ser testigo de un atraco. Todo el argumento, aseguran los Ibarretxe, está inspirado en hechos reales. "La realidad es un caos, difícilmente controlable, que la ficción permite ordenar", asegura José Miguel Ibarretxe.

Santi Ibarretxe colaboró en el proyecto con la composición de la música

El filme se presentó en marzo en el Festival de Cine de Málaga

Javier Merino (Pelotas) y Antonio Dechent (Smoking room) son los actores protagonistas de Un mundo casi perfecto. Merino interpreta a Ismael, un guionista sin éxito en su trabajo, que ha engordado más de 20 kilos, su novia le ha dejado por su jefe y no tiene dinero. Todo se complica cuando la policía le presiona para que identifique al peligroso Willy, el personaje que encarna Dechent, como autor de un atraco del que es testigo. En su primer papel protagonista, Merino ha tirado de su experiencia personal. "He sido guionista y conozco de cerca las complicaciones que sufre el personaje. Ya sé lo que es llenar páginas en blanco e intentar cobrarlas", bromea el actor.

La comedia tiene la vocación de ser políticamente incorrecta, aseguran sus directores, y de tener un efecto positivo sobre los espectadores. "Los biempensantes y los bancos no quedan muy bien. Quedan mucho mejor los delincuentes", explican. "Es una terapia colectiva, refleja cosas que vivimos en nuestra sociedad y reírnos de nosotros mismos provoca beneficios físicos y mentales".

Un mundo casi perfecto fue rodada en diversas localizaciones repartidas por Bilbao. La Alhóndiga, las torres de Isozaki, el puente de Calatrava, los alrededores del Guggenheim y el Casco Viejo se convierten en escenarios de una ciudad que no se nombra en la película. "Buscábamos un escenario urbano moderno, reconocible para cualquier europeo contemporáneo", señalan.

La película fue estrenada en el Festival de Cine de Málaga el pasado mes de marzo, de donde volvió sin más reconocimiento que las risas escuchadas en su primer pase con público. "Garantizamos cuatro carcajadas", asegura Javier Ibarretxe. ¿Ayuda a la difusión de la película el paso por un festival? "Los festivales son escaparates, nacidos para pegar el empujón a las películas pero el negocio está en crisis", responde el productor del filme. "Hay que replantearse la forma de hacer películas. Internet tiene un papel importante que jugar, con una distribución barata pero de calidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011