"El caso Mari Luz no ha sido una sombra, ha sido una exclusiva", señaló ayer Ana Rosa Quintana al hacer balance de un curso "apasionante pero con sobresaltos", según sus propias palabras. Uno de los temas más controvertidos del magacín de Telecinco, El programa de Ana Rosa, sucedió cuando Isabel García, mujer de Santiago del Valle, acusó en directo a su marido como autor material de la muerte de la niña Mari Luz Cortés. Tiempo después, la confesión llevaba a la presentadora y consejera delegada de Cuarzo, productora del espacio, a comparecer ante la juez Coro Cillán para esclarecer las circunstancias que rodearan la entrevista. En mayo pasado se archivó la causa por falta de pruebas.
"Es muy triste, pero nos han tratado como auténticos criminales", se lamentó la periodista que subrayó que se trató "de una imputación injusta". De "injusto" calificó también el tratamiento que ciertos medios hicieron de su comparecencia ante la juez. "El trabajo estaba bien hecho; fue un testimonio impresionante, puro periodismo que se ha visto enturbiado y no sé con qué objetivo", añadió. Quintana, además, consideró el testimonio de García como uno de los "grandes éxitos" del espacio que acaba su séptima temporada con un 17% de cuota de pantalla; 3,8 puntos sobre Espejo público (Antena 3), según Telecinco. Una buena nota que le ha servido para renovar tres años más su contrato, como anunció Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España.
Y un año más El programa de Ana Rosa no cierra por vacaciones y Quintana cederá el testigo -a partir del 11 de julio- a Màxim Huerta y Joaquín Prat, que estarán acompañados por Carmen Alcayde. La edición de mañana recogerá los mejores momentos de la temporada. Para la próxima, la periodista no quiso adelantar novedades o cambios. "Todo dependerá de las circunstancias", zanjó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2011