Lo ocurrido a principios de año con 18 comidas es uno de esos pequeños milagros que de vez en cuando nos depara el cine. La película nació con expectativas muy modestas y se estrenó en pocas salas, pero el boca a oreja comenzó a funcionar y las previsiones quedaron hechas pedazos. Sin apenas promoción, consiguió hacerse un hueco en la cartelera española y la crítica fue prácticamente unánime en señalarla como una de las grandes sorpresas del año. Cuando todavía no se han cumplido 12 meses de su estreno, la película ya se ha podido ver en festivales de los cinco continentes y su director, Jorge Coira (Rábade, 1971), lleva unos meses de viajes continuos. El verano lo aprovecha para descansar y dedicarse a escribir nuevos proyectos.
Aunque a él particularmente le ha ido bien en los últimos tiempos, Coira confiesa su preocupación por la situación que atraviesa el sector audiovisual, especialmente en Galicia. "Hace poco tiempo se nos miraba desde el resto de España como un lugar donde se hacían cosas muy interesantes. Ahora eso está desapareciendo y todo ese esfuerzo se va a pique por falta de voluntad política y porque nuestra industria todavía no está preparada para funcionar sin ayudas", explica el director, que también alerta sobre la fuga de talentos que se está registrando en Galicia. "Estamos perdiendo capital humano. Nunca vi tanta preocupación como en este momento y la verdad es que da mucha pena. Yo cada vez trabajo menos aquí y más fuera", concluye.
Coira defiende con argumentos claros y sin aspavientos corporativistas que el cine en particular y el sector audiovisual en general deben contar con subvenciones que les puedan servir de trampolín, aunque reconoce que, "como ocurre en otros sectores", también se han producido abusos que no han contribuido a mejorar la imagen de un sector que siempre aparece situado en el centro de la polémica. "Hay que tener en cuenta que el dinero público solo representa un 4% de la facturación de las empresas audiovisuales y que por cada euro invertido en ayudas se generan casi 30", señala. Considera que el cine tiene que plantearse soluciones para cambiar su mala imagen y tal vez haya que revisar el sistema de concesión de ayudas para evitar problemas como los que se han registrado en el pasado.
Desde luego una vía a explotar puede ser la abierta por él mismo con 18 comidas, una película pequeña que llegó a estar tres meses en cartel en algunos cines y que supo aprovechar instrumentos de promoción como la presencia en festivales. "Una película como ésta no va a hacer mucho dinero pero sí que puede resultar rentable. Para mí, gente como Eric Rohmer también hace cine comercial porque, aunque sus películas no sean para audiencias masivas, al final las ven espectadores de todo el mundo". En este sentido, Coira apunta que debemos aprender de países que promocionan su industria audiovisual en el exterior y acaban obteniendo resultados. Desde luego él ha abierto caminos interesantes con una cinta hecha en Galicia y que se ha visto en lugares tan distantes, geográfica y culturalmente, como Colombia, México, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Suiza, Serbia o Rusia. Sólo en taquilla la recaudación alcanzó los 350.000 euros. Seguramente es casi imposible hacer una mejor promoción del audiovisual gallego en el exterior que llevar una película como ésta a todos los rincones del mundo.
Pese a todas las dificultades que implica dedicarse a un sector como el audiovisual en estos momentos de crisis, Coira explica que las contrapartidas que se obtienen cuando las cosas salen bien lo compensan todo: "Esta es una profesión complicada e inestable pero si ves que se te va el alma en ello, al menos hay que intentarlo. Hacer algo que consiga que la gente se emocione y conectar con el público es impagable".
El tipo de cine que representa 18 comidas está en las antípodas de la filosofía de las películas en 3D que ahora inundan las carteleras. Todo apunta, según él, a una moda pasajera que tiene mucho que ver con "la obsesión por el dinero rápido". Asegura que como tecnología el 3D es fascinante aunque tiene poco que ver con el hecho de contar historias, que es en lo que consiste básicamente el cine. "Se hacen películas en 3D que no sirven para este formato. Es una tecnología que ya existía y seguirá existiendo en el futuro pero en su justa medida. En Estados Unidos ese mercado se está derrumbando y aquí acabará ocurriendo lo mismo. Mucha gente se está comprando televisores 3D para nada". Mientras tanto, Coira sigue trabajando para construir historias que emocionen siguiendo otros caminos.
De TVG al cine
- Comenzó a trabajar en los 90 con la realización de diversos cortometrajes, entre ellos O matachín, que obtuvo varios premios.
- Tuvo una intensa etapa como documentalista, durante la que realizó para TVG los docudramas Chunda, Chunda, Vida nas mareas y 092.
- A partir de 2001 retoma la ficción. Dirige series como Mareas vivas y Terras de Miranda y estrena su primer largometraje, O ano da carracha .
- En 2010 estrena 18 comidas con la que obtiene un galardón en el Festival de Taormina y en siete apartados de los premios Mestre Mateo, entre otros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2011